LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.



A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los hombres de muchas maneras, hoy nos ha hablado por medio de Jesucristo. Él se hace hoy presente en medio de su Iglesia, la Iglesia que él ha querido fundar. Cristo, única promesa de felicidad, se hace presente en la realidad de cada día, en cada hombre y en cada acontecimiento.

Por ello, este blog lo que pretende es reconocer a través de los hechos en la Iglesia, la presencia de Dios en medio de su Pueblo.
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domingo, 10 de abril de 2016

Gracias al Padre Pío dejó de ser músico de cabaret y ahora es sacerdote en Irak

Gracias al Padre Pío dejó de ser músico de cabaret y ahora es sacerdote en Irak

ROMA, 07 Abr. 16 / 05:04 pm (ACI).- El P. Jean Marie Benjamin es un francés que tuvo un intenso e involvidable encuentro con el Padre Pío de Pietrelcina en la década de 1960. Después de esa ocasión que lo marcó para siempre, dejó de ser músico de cabaret para convertirse en sacerdote.

En 1968 Benjamin tenía poco más de 20 años, llevaba una vida libertina en París y trabajaba como músico en un cabaret. Quería dedicarse por completo a la música. Para entonces ya había grabado dos discos y estaba componiendo su primera sinfonía.

Un día, según contó a ACI Stampa –agencia en italiano del Grupo ACI– fue a cenar a casa de un amigo y en la biblioteca encontró un libro sobre el Padre Pío. Recordó que al ver la foto del fraile en la tapa este “atrajo su mirada”. Pidió el libro prestado, lo leyó en una noche y decidió ir a buscarlo a San Giovanni Rotondo en Italia.

Cuando llegó a la ciudad, conoció en el hospedaje a Marco, un profesor de literatura que también quería ver al Padre Pío. Este le aconsejó que si quería confesarse con el fraile capuchino debía ir a la Misa de las 5:00 a.m. y conseguir un boleto. También le comentó que él ya no confesaba a extranjeros porque lo agotaba pero lo animó a que lo intentara.

Al día siguiente Benjamín fue a la Misa. Recordó que el Padre Pío estaba en una silla de ruedas, se le veía viejo, encorvado, doblado por el dolor de los estigmas y pese a eso “todos tenían los ojos puestos en él. La emoción era grande”.

El momento de la consagración “era imposible de describir. No hay palabras ni expresiones para decir con exactitud lo que estaba pasando”, porque además los pájaros que estaban en las ventanas del templo se quedaban en silencio.

Benjamin no pudo conseguir un boleto sino hasta que Marco le dio el suyo que ya no iba a usar. Sin embargo, el fraile de los estigmas no confesó durante los tres días siguientes porque estaba muy cansado y mal de salud.

El domingo 8 de marzo cuando abrieron la puerta del templo, Benjamín corrió y se sentó en la primera fila para la confesión.

Cuando llegó su turno, el Padre Pío le preguntó, lentamente como si supiera que no entendía el italiano, “¿Hace cuánto tiempo que no te confiesas?”. Benjamin le contó su historia en francés. El sacerdote repitió la pregunta y él contestó que no lo recordaba.

“El Padre Pío alzó la mano derecha, la izquierda y la movió tres, cuatro veces, haciendo un ruido que me pareció largo. Después me dijo el día, el mes y el año de mi última confesión. Fue un 13 de julio del año 1961 en Costa de Marfil, cuando viajé a África con mis padres”, relató a ACI Stampa.

Tras un largo silencio, el joven pidió la bendición del Padre Pío y este le dijo mirándolo fijamente a los ojos: “Anda a ver a un sacerdote francés”. Benjamín tocó sus estigmas y sintió “un calor impregnante” y la fuerte presencia de Dios.

Volvió a París sintiéndose renovado por el encuentro con el Padre Pío que le “había dado como una fuerza nueva”, sobre todo “en mi interior”.

El 23 de septiembre de 1968 falleció el Padre Pío y la noticia entristeció a Benjamin que no lo podía creer y lloró. Entonces recordó el pedido que le hizo el fraile capuchino de buscar a un sacerdote francés para confesarse.

“No lo había hecho y ni siquiera lo había pensado. Así que fui a tomar un metro para bajarme en cualquier estación, caminar y entrar en la primera iglesia”, recordó.

Así lo hizo. Bajó en Notre Dame des Victoires, entró en la primera iglesia y vio dos confesionarios vacíos. Entró a uno y le dijo al sacerdote: “Padre le digo la verdad, no solo he venido a confesarme sino también vengo de parte del Padre Pío”.

El sacerdote escuchó el relato de Jean Marie y le dijo: “es muy bello todo lo que te ha sucedido. Además, nadie te había dado mi nombre para que vengas a buscarme. Te habrá guiado el Padre Pío. ¿Sabes por qué estoy convencido? Porque soy el Padre Reveilhac y soy el responsable en Francia de la recolección de fondos en Francia para la Casa del Alivio del Sufrimiento, como se llama el hospital del Padre Pío. Además desde hace 30 años voy dos veces al año a San Giovanni Rotondo y veo al Padre Pío”.

El P. Reveilhac se convirtió en el director espiritual de Jean Marie Benjamin y lo ayudó a crecer en la fe y en la vida espiritual. El joven sintió el llamado al sacerdocio, pero el presbítero le dijo que debía esperar porque su vocación aún no había madurado.

“La respuesta fue dura pero con el tiempo entendí que el P. Reveilhac tenía razón: no sabía si podría cambiar mi estilo de vida inmediatamente, dejar la música, la composición, el estudio de grabación, los conciertos”, comentó.

Poco a poco fue dedicándose a otras actividades. Desde 1983 a 1988 Benjamín fue funcionario de la Oficina de las Naciones Unidas en Génova, una de sus responsabilidades fue organizar eventos del  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

En marzo de 1988 dejó su puesto y regresó a San Giovanni Rotondo. Ahí tomó la decisión de ser sacerdote. Fue ordenado el 26 de octubre de 1991. Ese mismo año se convirtió en el asistente del Cardenal italiano Antonio Casaroli, que era enviado especial del Vaticano para misiones diplomáticas y Secretario de Estado Emérito.

Con-avec-with Papa Giovanni Paolo II, Almo Collegio Capranica, Roma 1994

Posted by Jean-Marie Benjaminon miércoles, 10 de febrero de 2010


Dejó el cargo en 1994 y al año siguiente produjo su primera película sobre el Padre Pío, que fue difundida por la Radio Televisión Italiana (RAI).

En 1998 viajó a Irak para hacer un documental sobre las culturales ancestrales y al ver la precaria situación de la población que sufría los efectos de la radiación que emitía el uranio, utilizado en las armas de Estados Unidos e Inglaterra, decidió dedicarse al trabajo humanitario y denunciar a los medios que ignoraban este drama.

Viajó varias veces a ese país de Medio Oriente entre 1998 y 2003. Producto de ese viaje publicó tres libros y produjo dos documentales.

A lo largo de su vida también ha producido varios conciertos y piezas corales incluido un CD CD de música pop sobre Irak. Ha compuesto la banda sonora para varias películas francesas e italianas.

En 2003 organizó el encuentro en Italia entre el Papa Juan Pablo II y Tareq Aziz, el primer ministro iraquí. Actualmente continúa dedicándose al trabajo humanitario en Irak y a diversos temas sobre el medio ambiente.


Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/gracias-al-padre-pio-dejo-de-ser-musico-de-cabaret-y-ahora-es-sacerdote-en-irak-72144/

viernes, 5 de agosto de 2011

EL SEÑOR NO QUITA NADA, LO DA TODO.



La primera quincena de julio, peregriné con la parroquia al norte de Italia. Comenzamos en Milán y acabamos llegando a la ciudad eterna, a la ciudad de la bella Italia, Roma. Ciudad donde millones de Cristianos han derramado su sangre por la fe en el único Dios vivo y verdadero. Para mi, peregrinar a esta ciudad es recordar siempre lo que Cristo hizo en mi vida hace 11 años aproximadamente. Allí el Señor cambió mi vida y cada vez que me pongo en frente de la Basílica de San Pedro del Vaticano supone un renovar mi deseo de ser solamente de Cristo.

Esta experiencia de conversión puede ocurrir en cada uno de vosotros si os fiais de él, si dejáis que él sea quien guie las riendas de vuestra vida. La próxima Jornada Mundial de la Juventud en Madrid puede ser una gran oportunidad para renovar con sinceridad de corazón vuestra entrega generosa a Cristo. Os aseguro que Cristo no defrauda, que Cristo no quita nada sino todo lo contrario nos da lo que necesitamos para vivir cada día.

Nos ha tocado vivir en una sociedad difícil, sociedad que no llena el corazón, que nos deja insatisfecho, que nos hace preguntarnos el ¿Por qué tener que vivir así? Se nos propone cada día un modo de vivir superficial centrado solo en el consumismo, en el dinero y en afán de poseer y de ser, es un afán de querer disfrutar mucho de las cosas y de los otros de manera inmediata y sin ningún esfuerzo, muchas veces con grandes dosis de egoísmo pensando muchas veces en nosotros mismos y no en el bien de los demás. Buscamos nuestros propios gustos y bienestar y no nos damos cuenta de que vivimos en una sociedad conjunta. Una vida así entendida solo produce un gran vacío interior y un gran malestar porque no sacia el corazón del hombre. En el corazón de todo joven hay una gran riqueza interior y una gran capacidad de generosidad. Pero esta capacidad de cosas grandes esta anulada por esta sociedad que intenta quitar a Cristo de en medio y poner el apoyo en el hombre, en la razón, pensando que el hombre por sí solo puede vivir. Cristo nos lo dice muy claramente en el Evangelio “sin mi no podéis hacer nada”.

El papa Juan Pablo II nos ha invitado a los jóvenes a ser Sal de la tierra y Luz del mundo. La función de la sal es dar sabor y la función de la luz es alumbrar. En esta sociedad que vacía al hombre, que hace que el hombre camine en tinieblas, nosotros los cristianos estamos llamados a ser esa luz y esa sal que dé sabor y que muestre al mundo una vida nueva, distinta, marcada no por los criterios mundanos sino por los criterios del Evangelio. Nosotros vivimos en el mundo pero no somos del mundo, somos enviados por el Señor no para proclamar verdades abstractas. El Evangelio no es una teoría o una ideología. El Evangelio es vida. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y con ello una orientación”. Si os fuera preguntando a cada uno de vosotros cómo fue vuestra conversión vital a Cristo, seguro que me diríais: Porque viví un acontecimiento (peregrinación, jornada, retiro, campamento...) y me encontré con una persona que me llevó a Cristo. Y ese encuentro con Cristo cambió mi vida. Y me sentí muy feliz porque al fin encontré lo que durante mucho tiempo venía buscando. Y me sucedió lo que a aquel hombre que un día descubrió en el campo un tesoro y vendió todo lo que tenía y no paró hasta poder comprar ese campo y quedarse con el tesoro. Ese campo es la Iglesia. Y ese tesoro es Jesucristo. Y ese hombre eres tú. Y como tú hay muchos jóvenes que buscan también ese tesoro, pero no son capaces de encontrarlo porque lo buscan mal: lo buscan en campos vacíos y estériles.

Ser cristiano es descubrir a Cristo como el gran tesoro de mi vida. Un tesoro que ya nadie me podrá arrebatar. Pero un tesoro que no quiero disfrutar yo sólo. Se puede ser cristiano y moderno a la vez, decía Juan Pablo II. 

Jesucristo es el tesoro que tenemos que llevar a todos los hombres. El os elige y os envía porque os necesita. Necesita brazos y corazones para trabajar en su mies. En nuestras parroquias hay muchos jóvenes que anhelan con toda su alma una vida más digna, más feliz, una vida que les llene más. No os fijéis sólo en lo exterior, en lo que digan o dejen de decir sobre la Iglesia. Hay bastante ignorancia y bastantes tópicos sobre la Iglesia y sobre su mensaje. Fijaos en lo que hay en su interior; fijaos en sus búsquedas, en sus inquietudes y sobre todo en sus profundos deseos de amar y de ser amados; fijaos en el vacío de valores en el que, con mucha frecuencia, se mueven sus vidas y en su gran anhelo, muchas veces no expresado verbalmente, de una vida más auténtica. ¡Ojalá!, el mundo actual que busca, a veces con angustia, a veces con esperanza, pueda así recibir la Buena Noticia, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de evangelizadores, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo, y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino y de implantar la Iglesia en el mundo”.

Es fundamental, que ayudéis a vuestra generación a recuperar la unidad interior que está tan amenazada por la falsa cultura de la fragmentación, que produce sujetos débiles tanto en el plano moral como psicológico, y que es fruto de la pervivencia del pecado a través de la Historia. Por eso pedid al Señor los días de la Jornada Mundial que os conceda un verdadero encuentro personal con el Señor para que seáis en medio del mundo Evangelio viviente, que los Santos Patronos de esta jornada mundial intercedan por nosotros en este camino tan bello como es el camino de Santidad.

viernes, 10 de junio de 2011

QUIERO CONTAR LO QUE FUE EL TERREMOTO DE PUERTO PRÍNCIPE EN HAITÍ.

Hace dos veranos aproximadamente me fui con un sacerdote amigo mio a Chile a una misión. Allí, en el monasterio de Clarisas de los Ángeles, conocí al hermano Víctor, de la orden Franciscana. Hemos estado en contacto en algunas ocasiones a través de internet y hace unos meses recibí este testimonio personal que él había vivido en Haití el día del terremoto. Fué un momento muy duro como podremos comprobar para todos nuestros hermanos de allí. Mirad este testimonio que nos cuenta el hermano Víctor al que mando un fuerte abrazo desde este blog. ¡Gracias hermano Víctor!

Después de una semana, puedo sentarme con calma y escribir tal suceso, de lo que yo viví, y lo que se está viviendo hasta hoy, son ya una semana del terremoto de Haití.

El día Martes 12 de Enero, el día era asoleado, no con tanto calor, yo voy al instituto francés de cultura, a  un reforzamiento de francés, veo gente , y escolares dirigirse a sus respectivos colegios y universidades, del sector veo mucha gente joven y muchos escolares, es un camino que hago habitual, cuando voy a tal instituto, es un camino bonito, ya que yo vivo en el sector del mercado Salomón, donde vive gente pobre y es un sector de intercambio de productos del campo y otro tipo de mercancía , donde hay conventillos y mucha basura, pero es un sector también de música y cantos ya que hay muchas bandas que alegra la vida de la gente, uno se acostumbra y hecha menos su sector y su gente, pero esa día lo dejo para cambiar de ambiente, es también sano para la mente.  Cuando salgo voy dejando el sector donde vivo, y se va poniendo más bonito más limpio, y se ven casas antiguas, tipo francés, y colegios y universidades etc… es un lugar donde se aprovecha para distraerse, y es el camino más corto a pie, son como media hora caminando. Luego en el instituto francés de cultura,  eran las 16.45 horas nos preparamos para ir a un recreo con la profesora y compañeros de curso, cuando pasábamos por el dintel de la puerta viene tal movimiento sísmico, y yo solo pensaba, esto no es real, aquí no es una zona sísmica, y aquí me muero, pensamientos iban y venían, era muy angustioso este tiempo, a pensar que vengo de mi país que es Chile, donde  hay una cultura sísmica, pero más para mis compañeros que no habían vivenciado tal episodio, para ellos era muy angustioso y rostros de gran terror, después de terminar el terremoto, un poco más de un minuto, bajamos y comentamos lo ocurrido, cuando vemos, polvo mucho polvo por todos lados gritos de la gente , heridos y muchas casas tumbadas por el poder y la magnitud del sismo, 7,3 grados de la escala de ristert, y los científicos, dicen que descargo una energía mayor de 36 veces más  que la bomba atómica de Japón, comienzo mi regreso caminando por el mismo camino de construcciones antiguas y colegios y universidades , y veo solo casas caídas, edificios caídos, colegios universidades caídas, gente gritando, con diversas heridas, esto me provoca preguntarme, como están mis hermanos de mi casa, una gran preocupación me surgió y sentí también una seguridad que lo encontraría bien y así fue. En el trayecto, paso por un colegio de secundaria que yo veía entrar los alumnos con sus uniformes celestes, después solo se sentía el silencio de la muerte, ya no había gente en las calles por lo menos en ese sector, que común mente veía, el pasado de Haití y su esplendor de lo que fue un Haití antiguo, solo me afloraban rostros y el recuerdo del movimiento sísmico, seguí caminando cuando sigo viendo destrucción y muerte y gritos de la gente, mucho dolor en sus rostros, de tanto sufrimiento donde se sumaba otro más grande de esta muerte colectiva de Puerto Príncipe, acelero mi caminar cuando ya voy entrando en el sector del mercado Salomón y veo casas tumbadas y negocios caídos, con sus habitantes, donde no habría ninguna seguridad de sobrevivencia, ya que la mayoría de los edificios cayeron como sándwich, sus cimientos delgados y la fatiga del material, fueron tumbados por el terremoto, y sin tener una historia sísmica se confiaron en construir sus viviendas tan frágiles y también tan pesadas, partiendo del las casas más pobres, a las viviendas de gran lujo y esplendor del pasado, como también los edificios de una representación políticas , histórica y religiosa, también porque no decirlo emblemáticos, como   ministerios y palacio nacional con muerte de gente importantes , el arzobispo y su catedral caída, el ministro de justicia, la corte suprema, etc... Siguiendo el relato voy llegando a la casa y veo que la casa no sufrió grandes daños, solo grietas en  las paredes, y las panderetas que sirven de limite con las otras viviendas se callaron, pero la casa y la capilla  no se cayeron,   veo a los hermanos postulantes asustados, y pregunto por los hermanos Omar, y Columbano y me dijeron que fueron dar una vuelta del sector y también por los niños, que se hace un trabajo con ellos, me dicen que  todos están bien, sentí la necesidad de ayudar a la gente y ayudar a rescatar gente de las casas y  subo a mi dormitorio y veo todo caído , busco un viejo overol de construcción que me regalo un hermano religioso, me lo pongo y salgo a la calle a ver un hotel donde un señor tenía su pie atrapado con una muralla, trate de mover la muralla, era  peligrosa y pesada y busque personas, pero el señor con la desesperación el mismo se corto el pie y salió , salí y decía yo a le gente que tuviera cuidado ya que es peligros , por las replicas ,luego , veo que hay heridos, muchos heridos  , y saco todo lo que es primeros auxilios y me pongo a ayudar en primeros auxilios y veo a los  dos hermanos Omar y Columbano, me dio una gran alegría de verlos y ver que todos están bien, intercambiamos un poco de opiniones y comienza a llegar mucha gente en busca de ayuda, además , en el sector hay un hospital general ,donde sufrió muchas, bajas y caídas de algunas de su partes,  y la gente decía que no lo atendían , yo decía no soy médico ni enfermero, soy psicólogo, solo se cosas primarias de primeros auxilios, al final fue muy dramático ya que venían gente de todos lados con diversas heridas y con los hermanos comenzamos  a dar los primeros auxilio, y claro fueron ciento de personas , muchos muertos , niños, jóvenes y ancianos y mujeres con diversas heridas, macabro seria describir tal suceso, solo se sentía olor  a carne y muerte. Trabajamos toda la noche esperando que el hospital atendiera pero no se podía no abría las puertas, y era urgente la atención para la gente y los heridos.

Pasando los días veo el rescate de los muertos y ya se siente el olor a humano, yo en mi vida nunca sentí, tal olor, creo que también fue dramático para la gente sobre todo ver a sus muertos y saber que lo llevan a una fosa común , claro queda la tranquilidad que lo pudieron sacar y despedirse , por otro lado hasta la fecha no hay nadie que reclame por familias completas, todos  muertos y aplastados, están todavía los cuerpos en los edificios, y casas, tal ves sus parientes sufrieron la misma suerte, son como  50 personas que no se pueden sacar, más otros que no se sabe, tal ves estén en sus lugares de aquel día,   y otros que se rescataron, son cientos los muertos en el sector y ya sale el olor de los cadáveres y la gente quema madera y árboles para mitigar el olor de los muertos, ya usan mascarillas, en fin es muy serio todo. En la avenida por el sector, se ven los cuerpos que van a una fosa común, cerca del cementerio, pero dicen que ya se lleno de cadáveres, es un caos. Los muertos están en las calles. Se espera que se saquen.

Mientras tanto el gobierno con presidente Préval se demoro, dar unas palabras de apoyo y esperanza, aliento, solo dio una declaración con malestar diciendo; que el “también perdió su casa y su palacio”, así se ve la ideología del gobernante, Por otro lado los americanos, Estados Unidos mando mucho efectivos, de la armada y están ocupando Puerto Príncipe, para mantener el orden, claro ellos tienen el control del aeropuerto de Puerto Príncipe, con 13.000 efectivos mas las naciones unidas. Se podría decir que si se justifica todo el efectivo, ya que se escaparon 3.000 presos de la cárcel, entre ellos están delincuentes y algunos portadores de armas del tiempo de Aristide, etc…Ya comenzaron los saqueos y cuando se quiere entregar algo sale una turba que no deja entregar las donaciones y insumos para la gente. Por lo mismo el gobierno es inoperante y no saben que hacer, es muy difícil para ellos tal situación no están preparados. Por lo mismo,  asume las naciones unidas (Estados Unidos), se ven helicópteros por todos lados, como en las películas, se dice que hay 29 helicópteros o más y aviones de muchos países y maquinarias nunca vista en Puerto Príncipe.  Esa es la realidad  ya escasea el agua y alimentos etc… Solo se ven niños sin nadie y gente como Zombi por las calles, rostros muy  tristes. También hay signo de organización, los grupos que existen, en nuestros sector viven Rasta Faris y grupos de personas encargadas de la basura y ecología como también las bandas que se organizaron con los hermanos Columbano y Omar, para la ayuda, si es que viene ,y es prevenir contra los saqueos, también se cuido una señora embarazada y tenia urgencia de cesárea y al final se pudo llevar al hospital y tubo su hijo, un hermano postulante Junior y el hermano Columbano la llevaron para tal nacimiento de esperanza. Si es verdad es muy lenta la ayuda que  llega ya que por el problema de organización del país. También se observa la diáspora de gente que se va  a la provincia, que tal ves no se verán. El terremoto fue a 15 kilómetros de puerto príncipe frente de la capital y donde existe gran núcleo de casas y sectores marginales, y edificios históricos, y la presidencia de la república y los ministerios, hospitales y el estadio.    Dar gracias a Dios por el Don de la vida, y todos los hermanos y  parientes amigos y personas preocupadas, por nosotros.

 Hermano: Víctor Celestino Pizoltty Molina ofm

22 de enero 2010

Hoy Salí a caminar y ver casas y construcciones y la verdad todavía no se sacan a los muertos, familias muertas, completas de ricos y pobres, en fin ya los olores son por todos lados, y la gente por otro lado, en la noche canta, y ríe los días pasan y las ayudas en nuestro sector, no llegan por temor de los saqueos y los efectivos americanos están llegando, dicen que ellos fueron por un rato obstáculo que no llegara la ayuda, en fin la vida continua y las replicas siguen , fuerte y despacio pero no deja de ser que es muy fuerte. Dando gracias a Dios por la vida me despido de ustedes. Víctor Pizoltty Molina Ofm.

Y estoy muy bien, y mis hermanos de fraternidad muy bien con muchas ganas de seguir ayudando a este pueblo, sufriente.

martes, 5 de abril de 2011

“No, yo quiero servir a Jesús como un hombre normal”.

Cada día hay más y más gente que entrega su vida por Jesucristo, muchos mártires que con su sangre han manifestado que el centro de su corazón está puesto en Jesús. En él han descubierto a Aquel que viene a dar sentido a nuestras vidas y el único que corresponde con lo que nuestro corazón humano desea. Hoy os presento el testimonio de un ministro católico pakistaní. Se llama  Shahbaz Bhatti y ha entregado su vida por defender a Jesucristo. Aquí os dejo con su testimonio que es conmovedor y que nos ayuda a pedir al Señor cada día que nos conceda la gracia de serle siempre fiel. 

Me han propuesto altos cargos de gobierno y se me ha pedido que abandone mi batalla, pero yo siempre lo he rechazado, incluso poniendo en peligro mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma: “No, yo quiero servir a Jesús como un hombre normal”.
Este amor me hace feliz. No quiero popularidad, no quiero posiciones de poder. Sólo quiero un lugar a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegio el que, en este esfuerzo y en esta batalla por ayudar a los
necesitados, a los pobres, a los cristianos perseguidos de Pakistán, Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir por Cristo y quiero morir por él. No siento miedo alguno en este país.

Muchas veces los extremistas han tratado de asesinarme o de encarcelarme; me han amenazado, perseguido y han aterrorizado a mi familia. Los extremistas, hace unos años, pidieron incluso a mis padres, a mi madre y a mi padre, que me convencieran para que no continúe con mi misión de ayuda a los cristianos y los necesitados, pues de lo contrario me perderían. 

Pero mi padre siempre me ha alentado. Yo digo que, mientras viva, hasta el último aliento, seguiré sirviendo a Jesús y a esta humanidad pobre, que sufre, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres. Quiero deciros que me inspira mucho la Sagrada Biblia y la vida de Jesucristo. Cuanto más leo el Nuevo Testamento, los versículos de la Biblia y la palabra del Señor, más se reafirman mi fuerza y mi determinación. Cuando reflexiono en el hecho de que Jesucristo lo sacrificó todo, que Dios envió a su mismo Hijo para redimirnos y salvarnos, me pregunto cómo puedo seguir el camino
del Calvario. Nuestro Señor dijo: “Ven conmigo, carga tu cruz, y sígueme”. Los pasajes que más me gustan de la Biblia dicen: “Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”. De este modo, cuando veo a personas pobres y necesitadas, pienso que detrás de sus rasgos se encuentra Jesús, que me sale al paso.

Por este motivo, siempre trato de ayudar, junto con mis colegas, para llevar asistencia a los necesitados, a los que tienen hambre y sed.

viernes, 18 de marzo de 2011

EL SACERDOCIO ES LA MUESTRA DEL AMOR DE DIOS A LOS HOMBRES

Con motivo del día del Seminario voy a publicar la homilía que pronuncié el día de la misa de acción de gracias con motivo de mi ordenación sacerdotal. Doy gracias a Dios por el regalo del sacerdocio, Dios se sigue fijando cada día en hombres de este mundo para hacerse presente en el mundo. 

MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” “Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”

Este es el agradecimiento al Señor que brota en mi corazón y en el corazón de nuestra madre la Iglesia en estos momentos tan grandes en el que uno de sus hijos, por pura gracia ha sido elegido para el ministerio sacerdotal. La Iglesia salta de gozo y alegría porque hoy, en pleno siglo XXI, el Señor sigue llamando a hombres de este mundo, con nombres y apellidos, tal y como son, para que sean de su propiedad, para que manifiesten a un mundo caduco, el verdadero mundo que no caduca, la Gloria del Cielo.  Esta llamada que el Señor hace a seguirle no es por los meritos de los hombres, sino, todo lo contrario, por puro amor para con ellos, así lo hemos podido escuchar en la primera lectura: “Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás, pues sois el más pequeño, sino que os eligió por puro amor vuestro.” En una de las visiones que tiene Madre Teresa de Calcuta, el Señor le dice: “¡Sé que eres la persona más incapaz, débil y pecadora, pero precisamente porque lo eres, te quiero usar para mi Gloria! ¿Te negarás?.

Este texto de Madre Teresa nos muestra que Jesús nos llama no por ser los mas listos, ni estudiosos, ni aventajados, en el mundo existen personas mejor capacitadas y preparadas, sino que él nos ha elegido por nuestra debilidad, fragilidad y pequeñez, porque en la debilidad se manifiesta cada día la fuerza de Dios.

El Padre, Señor de cielo y tierra, tiene escondidas estas cosas divinas, a los sabios y entendidos y se las ha revelado a la gente sencilla, a los pequeñuelos. A los sencillos, Jesús, les ha revelado los secretos del corazón del Padre. ¡ Que tendrá lo pequeño que a Dios tanto agrada! Estos sabios y entendidos no dejan que Jesús entre en su corazón ellos prefieren que otras cosas efímeras dominen sus vidas. Jesús nos llama a seguirle desde nuestro propio estado de vida con un corazón sencillo y humilde. Pero ¿Quiénes son esos sencillos de corazón? Los que reconocen que la única sabiduría es la de Dios, aquellos que no ponen su corazón en la sabiduría del mundo. Los sencillos son los que reconocen su pequeñez y saben que no pueden dar un paso sin estar de la mano de su Padre. Recordar cuando erais pequeños e ibais muy seguros agarrado de la mano de vuestro padre, vuestro corazón estaba en paz, porque sabíamos que nuestro padre no iba a permitir que nos pasase nada malo. Estos son los que dejan que el Espíritu Santo habite en ellos. Solo en estos corazones el Señor puede hacer su obra y puede llamar a sus corazones para que entreguen su vida a Cristo en el ministerio sacerdotal.

Todo sacerdote es tomado del mundo, en una situación determinada, en una cultura determinada, para ser enviado al servicio del evangelio de Cristo, es decir, para anunciar al mundo una nueva vida, que corresponde verdaderamente con lo que el corazón humano desea. Nos movemos en una sociedad sin Dios, en la cual Jesucristo siempre sale perdiendo, donde se pretende quitarle de en medio, un mundo en el cual no haya ninguna marca de lo divino porque Cristo es un estorbo que viene a coartar la libertad del hombre, pensamos que el hombre puede hacerlo todo sin necesidad de la ayuda divina, vivimos buscando la felicidad en cubos de basura, donde sabemos que nunca la podremos alcanzar, sin embargo donde verdaderamente está no queremos buscar, nos da miedo a comprometernos de verdad.

El corazón del hombre está creado por el creador para vivir la vida divina, para darle Gloria. Los sabios y entendidos esto no lo saben ni lo entienden porque si lo supieran no hubieran crucificado nunca al rey de la gloria. Jesucristo es el único que puede dar respuestas al corazón del hombre.

Jesús fue crucificado hace 2008 años en el Golgota por los romanos, pero hoy día 20 de octubre, también sigue siendo crucificado cada vez que uno de sus hijos se aleja de él, atacándole ó persiguiendo a su Iglesia,  dejando que sus barcas, sean movidas por las olas de la cultura, del mundo.

Ante esta actitud del hombre, actitud de rebeldía, Dios no se queda con los brazos cruzados, Dios Padre se preocupa de cada uno de sus hijos. Dios no se avergüenza de llamarnos Hijos y quiso manifestarnos su amor enviando a aquel cuyos cielos no podían sostener, a su Hijo único para que viviésemos con él, para él y en él, porque bien sabía que sin “él no podemos hacer nada”. Dios ha salvado las distancias enviando a su Hijo como sacrificio por nuestro pecados y que cada día se entrega en el sacrificio incruento de la Eucaristía por la salvación del mundo entero.

Este sacrificio se realiza día tras día a través del ministerio de los sacerdotes, sin los cuales no podría llevarse a cabo. Aquí Cristo se entrega y es crucificado, entregando su cuerpo y su sangre libre y voluntariamente para que tú y yo tengamos vida en abundancia. Es Cristo quien intercede con su vida ante el Padre para que nuestra vida sea rescatada de la esclavitud del pecado.

Cristo ha querido quedarse en la Eucaristía para siempre, de tal manera que pudiésemos recibirle en nuestro Templo, en nuestro corazón, ¡Que dios está tan cerca de nosotros como lo está nuestro Dios cada vez que lo invocamos! Dios quiere hacer una alianza definitiva con el hombre y lo hace a través de la muerte en cruz.

Debemos de suplicar cada día que el Señor vaya aumentando nuestro amor a la Eucaristía, participando en ella con más frecuencia, viviéndola como verdadero encuentro con Él. Participemos con fervor en la Eucaristía dominical, donde celebramos que Cristo con su resurrección ha cambiado la historia de la humanidad. En ella Cristo se nos da como alimento de vida eterna para que no desfallezcamos en este mundo lleno de contradicciones.

Nuestro querido Padre San Francisco de Asís en la carta que dirige a toda la orden dice: manifestad toda la reverencia y todo el honor que os sea posible al santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, en quien han sido pacificadas y reconciliadas con Dios todas las cosas. Ved que diariamente se humilla él mismo y viene a nosotros en humilde apariencia; diariamente desciende desde el seno del Padre al altar en manos del sacerdote.

Aquí Cristo se derrama por completo y quiere relacionarse con cada uno de nosotros. Frecuentemos por tanto la oración diaria ante el santísimo sacramento, hablemos con el Señor de nuestra vida, de nuestras inquietudes y preocupaciones, ofrezcámosle nuestra propia vida para que él disponga de ella para lo que el quiera. Preguntarle al que os ha creado cuál es el plan que tiene para cada uno de vosotros. En la oración, en esa intimidad, nuestro corazón experimentará el gozo, la paz y las aquellas respuestas que abruman nuestro corazón. 

Cristo tampoco ha querido que carguemos solos con nuestros pecados, no quiso apartar nunca su mano de los hombres, recordemos que él muere en la cruz por el perdón de nuestros pecados, él con los brazos abiertos, como en la parábola del Hijo prodigo se acerca a nosotros para que nosotros nos fiemos de él y él pueda hacer su obra en nosotros. El quiere que le demos nuestra miseria para darnos misericordia. “El perdona todas tus culpas y cura toda tus enfermedades”, la misericordia de Dios nunca pasa. El quiere vestirnos de una vida nueva, fíate de él, reconcíliate con él a través del misterio de la confesión. Cristo ha querido encomendar a los sacerdotes este gran misterio, el perdón de los pecados. Cristo a través de estos pobres instrumentos derrama su misericordia, no es el sacerdote quien perdona es Cristo a través de él, entonces ¿porqué tener miedo?.

¿Cuál es por tanto la gran tarea del sacerdote en pleno siglo XXI? Claramente entregar su vida en oblación cada día en la Eucaristía por todos los hombres, orar por cada uno de los que el Padre le ha encomendado, celebrar con frecuencia el sacramento de la reconciliación, pero no solo, el sacerdote debe anunciar con palabras y con obras a un Dios misericordioso, esta es su tarea urgente. Estamos en una sociedad que piensa que Dios, viene a privar la libertad del hombre, una cultura que cree en un Dios que viene a trastornar nuestra vida y es todo lo contrario, es Dios que viene a nuestra vida a darla plenitud. Tenemos que vivir todos para que el “Amor sea amado”, para que los hombres se crean de verdad que Dios es un Dios de amor.

El sacerdote debe predicar aquello que ha estado viviendo con Jesús en la intimidad,  hablar de un amor infinito, de un amor apasionado que con dolor carga nuestros pecados, Dios que siendo rey se vuelve esclavo, el salvador, humilde, fiel y silencioso. Nuestro Señor no para de buscarnos en todo el tiempo y está cada día esperando la respuesta al encuentro. Este es verdaderamente un amor diferente al que merece la pena entregar la vida.

Hermanos, me gustaría pedirle al Señor para mí, ahora que comienzo el ministerio sacerdotal, que me conceda ser testigo fiel y valiente de Jesucristo, que realmente pueda predicar no solo con palabras sino también con mi ejemplo a este Señor misericordioso que nos ha enamorado el corazón y que el mundo no conoce. Que él, que me llamó para hacer su obra buena en mi, me conceda la gracia de serle fiel en cada momento de mi ministerio y me libre siempre de todo peligro y de todo mal. ¡Señor Jesús jamás permitas que me aparte de ti.!

Padre, me pongo en tus manos. Haz de mi lo que quieras. Por todo lo que hagas de mi, te doy gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal de que tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en tus manos, te la doy, Dios mío, con todo el deseo de mi corazón porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre. Amén

sábado, 26 de febrero de 2011

JUAN PABLO II. Marie Simon Pierre nos relata el milagro que lo llevará a los altares.

 
Han pasado pocos años desde el fallecimiento de Juan Pablo II y ya son muchos las curaciones extraordinarias que se le atribuyen. No son fruto de una histeria colectiva, sino casos concretos avalados por testigos fidedignos y contados con objetividad y, sobre todo, con gran serenidad. La realidad es que Juan Pablo II se ha convertido en un gran intercesor. Marie-Simon-Pierre, una religiosa nacida en 1962, perteneciente a la congregación de las Hermanitas de las Maternidades Católicas, que trabaja actualmente en la maternidad de la Sainte Félicité, en el distrito número 15 de París, ha sido curada de parkinson por intercesión de Juan Pablo II. A Marie Simon Pierre le diagnosticaron los trastornos neurológicos propios de esa enfermedad en junio de 2001, una enfermedad que también padeció Juan Pablo II. Este es el relato de los hechos escrita por la propia monja agraciada con este milagro:

“Estaba enferma de Parkinson. Me fue diagnosticado en junio de 2001. La enfermedad me había afectado toda la parte derecha del cuerpo, causándome una serie de dificultades. Después de tres años, de una fase inicial lentamente progresiva de la enfermedad, se agravaron los síntomas, se acentuaron los temblores, la rigidez, los dolores y el insomnio.

Desde el 2 de abril de 2005, comencé a empeorar de semana en semana, me debilitaba de día en día, no conseguía escribir -soy zurda- y, si intentaba hacerlo, lo que escribía era difícilmente legible. No conseguía conducir el coche, salvo en trayectos muy breves, porque mi pierna izquierda se bloqueaba a veces durante mucho rato y la rigidez no me permitía conducir. Para desarrollar mi trabajo en el ámbito hospitalario necesitaba además siempre mucho tiempo. Estaba totalmente exhausta. Después del diagnóstico, me era difícil ver a Juan Pablo II en televisión; pero me sentía muy cercana a él en la oración, y sabía que podía entender lo que yo vivía. Admiraba su fuerza y su coraje, que me estimulaban a no rendirme y a amar este sufrimiento. Sólo el amor habría dado sentido a todo ello. Era una lucha cotidiana, pero mi único deseo era vivirla en la fe, y de aceptar con amor la voluntad del Padre.

Era la Pascua de 2005, y deseaba ver a nuestro Santo Padre en televisión, porque en mi interior sabía que sería la última vez que iba a poder hacerlo. Durante toda la mañana me preparé para aquel encuentro (él me mostraba lo que yo sería al cabo de algunos años). Era muy duro para mí, que era tan joven... Pero un imprevisto no me permitió verlo. La tarde del 2 de abril de 2005, estaba reunida toda la comunidad para participar en la vigilia de oración en la plaza de San Pedro, transmitida en directo por la televisión francesa de la diócesis de París, cuando fue anunciada la muerte de Juan Pablo II se me vino el mundo encima. Había perdido al amigo que me entendía y que me daba la fuerza de seguir adelante.

Notaba en aquellos días la sensación de un gran vacío, pero sentía la certeza de su presencia viva. El 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima, el Papa Benedicto XVI anunció oficialmente el comienzo de la Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II. A partir del 14 de mayo, las hermanas de todas las comunidades francesas y africanas de mi Congregación pidieron la intercesión de Juan Pablo II para mi curación. Rezaron incansablemente, hasta que llegó la noticia de la curación. Yo estaba de vacaciones en aquellos días. El 26 de mayo, concluido el tiempo de descanso, volví a la comunidad, totalmente exhausta a causa de la enfermedad. Si crees, verás la gloria de Dios: éste es el fragmento del evangelio de San Juan que me acompaña desde el 14 de mayo. Y el 1 de junio: ´¡No puedo más! Debo luchar para mantenerme en pie y andar´. El 2 de junio, por la tarde, fui a hablar con mi Superiora, para pedirle que me dispensara de toda actividad laboral. Me pidió que resistiese todavía un poco, hasta el regreso de Lourdes, en agosto, y añadió: ´Juan Pablo II no ha dicho todavía la última palabra´.

Luego, la Superiora me dio una estilográfica y me pidió que escribiera «Juan Pablo II». Eran las 17 horas. A duras penas, escribí «Juan Pablo II». Ante la caligrafía ilegible, permanecimos largo rato en silencio... Y la jornada prosiguió como de costumbre. Tras la oración de la tarde, a las 21 horas, pasé por mi oficina para volver después a mi habitación. Sentí el deseo de coger una estilográfica y escribir, como si alguien me dijera: ´Coge tu estilográfica y escribe…´. Eran las 21:30/45. La caligrafía era claramente legible, ¡sorprendente! Me tendí sobre la cama, estupefacta. Habían pasado exactamente dos meses desde el regreso de Juan Pablo II a la Casa del Padre... Me desperté a las 4:30, sorprendida de haber podido dormir. Me levanté de la cama. Mi cuerpo ya no estaba dolorido, había desaparecido la rigidez e interiormente ya no era la misma. Luego sentí una llamada interior y un fuerte impulso a caminar para ir a rezar ante el Santísimo Sacramento. Bajé a la capilla y permanecí en oración. Sentí una profunda paz y una sensación de bienestar, una experiencia demasiado grande, como un misterio, difícil de explicar con palabras.

Después, siempre ante el Santísimo Sacramento, medité los misterios de la luz, de Juan Pablo II. A las 6 de la mañana, salí para unirme a mis hermanas en la capilla, para un momento de oración, seguido de la celebración eucarística. Tenía que recorrer unos 50 metros y, en aquel instante, al caminar, me di cuenta de que mi brazo izquierdo se balanceaba, ya no estaba inmóvil a lo largo del cuerpo. Noté también una ligereza y una agilidad física desconocidas para mí desde hacía mucho tiempo.

Durante la celebración eucarística, me sentí colmada de alegría y de paz. Era el 3 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Al salir de Misa, estaba segura de que estaba curada... ´Mi mano ya no tiembla. Me voy de nuevo a escribir´. A mediodía dejé de tomar las medicinas. El 7 de junio, como estaba previsto, fui al neurólogo que me atendía desde hacía 4 años. Se quedó sorprendido, también él, al constatar la imprevista desaparición de todos los síntomas de la enfermedad, a pesar de que había interrumpido el tratamiento cinco días antes de la visita. Al día siguiente, la Superiora General confió a todas nuestras comunidades la acción de gracias, y toda la Congregación inició una novena de gratitud a Juan Pablo II.

He interrumpido todo tipo de tratamiento. He reanudado el trabajo con normalidad, no tengo dificultad alguna para escribir, y conduzco incluso larguísimas distancias. Me parece haber renacido; es una vida nueva, porque nada es como antes. Hoy puedo decir que el amigo que dejó nuestra tierra está ahora muy cercano a mi corazón. Ha hecho crecer en mí el deseo de la adoración del Santísimo Sacramento y el amor por la Eucaristía, que tienen un lugar de privilegio en mi vida de cada día”.

Marie Simon Pierre