LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.



A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los hombres de muchas maneras, hoy nos ha hablado por medio de Jesucristo. Él se hace hoy presente en medio de su Iglesia, la Iglesia que él ha querido fundar. Cristo, única promesa de felicidad, se hace presente en la realidad de cada día, en cada hombre y en cada acontecimiento.

Por ello, este blog lo que pretende es reconocer a través de los hechos en la Iglesia, la presencia de Dios en medio de su Pueblo.

jueves, 30 de junio de 2011

PRINCIPIOS Y ORDENANZAS DE LA IGLESIA MORMONA (I)

La Iglesia Mormona se distingue por tener muchos principios que no se encuentran en otras Iglesias. Dios al llamar un nuevo profeta en 1820, reveló los principios y las ordenanzas que serían necesarias para que Sus hijos regresaran a Su presencia. José Smith aprendió muchas de estas verdades por medio de la revelación de Dios, y también por medio de la traducción del Libro de Mormón. Estas revelaciones se encuentran en el Libro de Doctrina y Convenios.


Dios requiere que Sus hijos guarden Sus mandamientos, hagan convenios con Él y sean obedientes. Logramos purificarnos al obedecer los preceptos del Señor y recibir las ordenanzas que Él nos ha mandado. Al recibir las ordenanzas hacemos convenio de trabajar en la obra del Señor, edificar el reino de Dios sobre la tierra, ser obedientes, y perseverar hasta el fin. En la Iglesia Mormona, los miembros saben que Dios cumple Sus promesas y que podrán vivir con Él de nuevo.

 

El ayuno


Ayunar significa abstenerse de comer y beber durante un período determinado de tiempo. Para los mormones, más que dejar de comer, ayunar significa purificarse y acercase más a Nuestro Padre Celestial.

El diezmo

El segundo Profeta y Presidente de la Iglesia Mormona, Brigham Young, enseñó que una de las mejores maneras de participar en la obra del Señor es obedecer las leyes del diezmo y de la consagración. Ya que los mormones reconocen que todo lo que poseen le pertenece a Dios, al obedecer estas leyes solamente le están devolviendo una porción de lo que reciben.

 

La Doctrina del bautismo en la iglesia mormona


Los mormones hablan bastante del bautismo y predican esta doctrina a toda persona. El bautismo es una ordenanza sagrada que el Salvador mismo realizó mientras estuvo en la tierra. Los mormones enseñan que el bautismo es una ordenanza esencial para poder regresar a vivir con nuestro Padre Celestial.

 

El Don del Espíritu Santo


Los mormones enseñan que el don del Espíritu Santo es una parte esencial del bautismo y del Plan de Salvación. El Señor ha proporcionado ciertos medios para poder purificarnos, el bautismo siendo el básico. Dios sabiendo que no podríamos seguir sin mancha aún después del bautismo nos concedió una guía para ayudarnos a reconocer el mal y arrepentirnos después de cometer errores.

 

El Espíritu Santo


Los mormones creen en el Espíritu Santo como el tercer miembro de la Trinidad, tal como se enseña en las escrituras. En 1 Juan 5:7 dice: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: El Padre, El Verbo y el Espíritu Santo…”.

 

La Fe


En la Biblia, Hebreos 11:1 dice que "la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Lo principal para un cristiano es creer firmemente en Jesucristo aun cuando no le ha visto personalmente, es por esto que para Los mormones la fe, es el primer principio del Evangelio, y es sobre el cual se basan todas las leyes de Dios.

 

La Imposición de Manos


Dentro de la Iglesia Mormona, la imposición de manos significa la acción de colocar las manos sobre la cabeza de una persona como parte de una ordenanza del Sacerdocio. Los mormones realizan esta práctica en base a las escrituras que enseñan que en la Iglesia Primitiva de Cristo se realizaban estas mismas ordenanzas o se daban bendiciones de la misma manera.

 

La Naturaleza de dios


Alrededor del mundo se comparte la creencia de un ser supremo o un creador. En la Iglesia Mormona se enseña que Dios es nuestro Padre Eterno, que es un ser perfecto y glorificado, todopoderoso, justo, misericordioso, y amoroso. Él nos ama por ser nosotros Sus hijos, y como un padre amoroso quiere lo mejor para nuestro progreso.

 

La oración


Los mormones definen la oración como una comunicación reverente con Dios, durante la cual una persona agradece y pide bendiciones. La oración es el único medio por el cual los seres humanos pueden comunicarse directamente con el Padre Celestial en el nombre de Jesucristo, como Él mismo lo enseñó en Juan 16:23-24 en la Biblia y en 3 Nefi 18:19 en el Libro de Mormón.

La Palabra de Sabiduría


Los miembros de la Iglesia Mormona se rigen según algunas leyes y normas, pero principalmente se caracterizan por ser cuidadosos con su salud y cumplir con lo que llaman la Ley de Salud o Palabra de Sabiduría. Esta ley o mandamiento, fue dado por Dios a José Smith desde los principios de la Iglesia.

 

La Santa Cena


Poco antes de Su muerte y crucifixión Jesucristo instituyó la ordenanza de la Santa Cena; compartió con sus apóstoles el pan y el vino en memoria de Él. 


http://www.losmormones.org

miércoles, 29 de junio de 2011

Corazón de Jesús, predilecto del Padre, ruega por nosotros

Aquel día en el Jordán, mientras salías del agua y se abrían los cielos, el Padre proclamó que, desde siempre, Tú eras su Hijo amado, aquel en quién Él tiene todas sus complacencias. Corazón de Hijo amado, en cuya eterna predilección también el Espíritu se recrea. Corazón predilecto, que asocias a tu eterno misterio la nada y la pequeñez de mi vida, amadas desde siempre con dilección única y exclusiva. ¡Cómo no amarte a Ti, y sólo a Ti, en todo y en todos, aunque brillen espejismos de tantos otros amorcejos, que cargan de lastre inútil el verdadero amor! Cuánto cansan las criaturas, cuando no te ofrezco la indiferencia, la incomprensión, la ingratitud, el olvido, el egoísmo o la soberbia repletas de un amor único y exclusivo a Ti, sólo a Ti. Cómo se va enfriando mi correspondencia cuando dejo que el pecado, la mediocridad, la tibieza o la comodidad empañen ese amor que te debo a Ti, por encima de todas las cosas. Y cómo reclama el corazón aquello más suyo y más íntimo, tu amor de predilección, cuando se derrumba vacío ante las cosas y las personas que no llenan.
Yo también soy tu hijo predilecto. Así me amas y aceptas, como aquel que me tiene tanto amor que da la vida por mi. Así debería yo amar a todos, como hijos predilectos de ese Padre de los cielos, que tiene en ellos todas sus complacencias. Tu predilección de Padre colma todos esos deseos recónditos que alberga el alma. Corazón predilecto de Jesús, que tienes en mi todas tus complacencias, por encima de tanta limitación y pecado. Dáme ese sentir de hijo, que busca evitar todo aquello que ofusque y empañe tanto amor de Padre. Que en ese Corazón tan amado busque yo toda mi complacencia y mi descanso, buscando darle toda mi correspondencia.
Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

martes, 28 de junio de 2011

Tú, que complaciste al Padre por tu virginidad, ruega por nosotros

María entregó su vida enteramente a Dios. La procreación (“creced y multiplicaos”) era la manera con la que Israel reconocía su identidad como pueblo elegido por Dios. Sin embargo, ya a lo largo del Antiguo Testamento descubrimos personajes, llamados por Dios, que vivieron su consagración de manera célibe. Sacados de su propio ambiente, son devueltos al mundo para mostrar con su entrega que es posible una fecundidad en el espíritu. No se trataba de un desprecio a la carne, sino de otra manera de vivir, para manifestar al mundo el rostro invisible de Dios que, más que sacrificios y holocaustos, demandaba la entrega de un corazón libre y sin condicionamientos.

En la Virgen María su vocación nos revela una nueva paradoja. Desde el espíritu, Dios es capaz de generar la carne definitiva para nuestra salvación: su propio Hijo, segunda persona de la Santísima Trinidad. Pero para ello, Dios requería de la docilidad de una virgen, capaz de asumir, en su espíritu y en su carne, el querer del Padre. María, con su “sí”, no sólo hizo honor a su Inmaculada Concepción, sino que se transformó en la única criatura de complacer el amor infinito de Dios en su alma. Ella se vació de sí misma para ser la “Llena de gracia” y, de esta manera, ser Madre del Verbo encarnado.

¡Nos cuesta tanto dar nuestro tiempo o nuestras ganas a los demás!... Aprendamos de la virginidad de María a vivir con rectitud de intención, con pureza de corazón, ese olvido de nosotros para ganar almas para Dios.
Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

lunes, 27 de junio de 2011

Corazón obediente de Cristo, ruega por nosotros

Obedeciste a la voluntad y al querer del Padre hasta la muerte y una muerte de cruz. Obedecías siempre al Espíritu Santo, que internamente alentaba y ungía de divinidad cada uno de los momentos de tu existencia. Obedeciste a José, en cuya paternidad Dios Padre descansaba complacido. Obedeciste a María, de quien recibiste, en lo humano, toda tu forma y figura. Obedeces a la Iglesia esposa, como el esposo que sigue entregándose hasta el extremo. Obedeces al sacerdote, con esa docilidad y mansedumbre que sólo un amor de proporciones divinas es capaz de explicar. Tú siempre sumiso e inclinado a la voluntad ajena, mientras mi vida transcurre doblegada ante el trono de mi propio querer y voluntad, apuntalando más y más mi propio «yo», con buenas dosis de soberbia. Siendo Dios, tuviste que enseñarme a ser hombre, precisamente la noche de Getsemaní, cuando el amor te arrancaba aquel “...mas no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Cuánto me cuesta inclinar mi querer y mi voluntad ante las circunstancias que no entiendo o me sobrepasan. Cuánta resistencia a obedecer, no con la resignación de un soldado sino con el espíritu y las actitudes de Cristo, a todos los que tienen alguna autoridad sobre mí. La clave de tu obra redentora fue tu obediencia sin límites al querer del Padre, mientras yo me invento mis propios caminos de salvación, centrados en mi propio capricho y voluntad. Corazón obediente de Cristo, que te humillaste hasta el extremo de la Cruz y pasaste por el anonadamiento del sepulcro, para enseñarme a mí el valor de la obediencia a Dios, a través de los cauces humanos de la autoridad. Que no sea esclavo de mí mismo, claudicando ante el imperio de mi propio criterio y querer, pues amas más la obediencia del hijo que la tiranía de mi voluntad.



Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

sábado, 25 de junio de 2011

"Escucha nuestra oración por la santificación de nuestros sacerdotes"

En el corazón de la Iglesia y en especial en el del Santo Padre brota un deseo profundo, la santificación de todos los sacerdotes. Así lo hemos visto cuando la Congregación para el Clero, por mandato del Santo Padre, proclamó la celebración de un año sacerdotal. El Papa sigue insistiendo a todos los fieles a que recen por sus sacerdotes, a que ofrezcan sus vidas por la santificación de sus sacerdotes. Este deseo del Papa no puede ser menos ya que algo tan grande y tan santo como el sacerdocio solo puede ir en recipientes santos. Los sacerdotes, hombres frágiles escogidos de entre los hombres, necesitan la oración de su pueblo. Esta oración es aquella que le sostiene en los momentos de tribulación y la que le hace caminar hacia delante. El Santo Padre una vez más ha tenido una nueva iniciativa. Esta vez ha escrito una oración pidiendo por los sacerdotes con ocasión de la II retransmisión mundial del Rosario por los sacerdotes. La retransmisión será el día del Sagrado Corazón de Jesús (1 de julio). La preciosa oración de Benedicto XVI pide para que los sacerdotes prediquen el Evangelio con pureza de corazón y conciencia clara. El Papa suplica al Padre del cielo que los sacerdotes sean ejemplos luminosos de una vida santa, sencilla y alegre. Unos 48 santuarios en 35 países de todo el mundo participarán en este rezo del rosario por la santificación del clero. Por ello os invito a que también receis el día del Sagrado Corazón esta oración por los sacerdotes que versa así:  



“Señor Jesucristo, eterno Sumo sacerdote, tú que te ofreciste al Padre en el altar de la Cruz y por la efusión del Espíritu le dio a su pueblo sacerdotal una participación en tu sacrificio redentor. 
Escucha nuestra oración por la santificación de nuestros sacerdotes. Concede a todos los que han sido ordenados al ministerio sacerdotal que sean cada vez más conforme a Ti, Divino Maestro. Que enseñen el Evangelio con el corazón puro y la conciencia clara. 
Que sean pastores de acuerdo con tu propio Corazón, una sola mente en el servicio a Ti y a tu Iglesia y ejemplos luminosos de una vida santa, sencilla y alegre.
A través de las oraciones de la beata Virgen María, tu Madre y nuestra, atrae a todos los sacerdotes y fieles a su cargo, a la plenitud de la vida eterna donde vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos. Amén”.


El plan de salvación según los mormones.


Dios, El Padre de nuestros espíritus creó un plan para que todos llegáramos a nuestro mayor potencial, y obtuviéramos felicidad eterna. El Plan de Salvación es una enseñanza trascendental en el Mormonismo que se le reveló a José Smith. Los mormones usan este plan para explicar el propósito de la vida. Este plan revela tres preguntas esenciales que se han intentado contestar a través de los siglos.



§  ¿Dónde vivíamos antes de nacer?
§  ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?
§  ¿Hay vida después de la muerte?

 

La Vida Premortal


¿Fuimos creados de la nada y sin propósito? Es difícil considerar que somos un resultado de la evolución, con la habilidad de pensar, razonar, sentir, progresar, y amar. Los mormones creen que fuimos creados de otra forma, y que existíamos antes de esta vida mortal. Somos creados a la imagen de Nuestro Padre, por la autoridad de Dios, para ser seres especiales, y recibir cuerpos sagrados. Fuimos creados con el propósito de ser felices, aprender, y obtener sabiduría, y para vivir por las eternidades con Dios.

La Creación

Parte del Plan de Salvación era obtener un cuerpo físico y vivir en un mundo de prueba. Se creó un hogar temporal para los hijos de Dios; este lugar es donde estamos actualmente, la tierra. La Doctrina Mormona enseña que fue Jesucristo, quien bajo la dirección de Dios el Padre, formó y organizó la tierra, dividió la luz de las tinieblas para hacer el día y la noche. Formó el sol, la luna y las estrellas; separó las aguas de la tierra firme para formar mares, ríos y lagos. Hizo que la tierra fuera hermosa y productiva; y formó el césped, los árboles, las flores y otras plantas de todo tipo, que contenían semillas de las cuales podrían crecer nuevas plantas.

Adán y Eva


Adán y Eva fueron las primeras personas en entrar al mundo que Jesucristo había creado. En la Iglesia Mormona se enseña que por medio de revelación moderna podemos saber que Adán y Eva eran hijos escogidos de nuestro Padre Celestial. Ellos fueron escogidos para la misión especial de traer el estado mortal al mundo, siendo los primeros padres de todo el género humano.

 

La Caída de Adán y Eva


Los Santos de los Últimos Días (Los mormones) creen que debido a que Adán y Eva comieron del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, el Señor los sacó del Jardín de Edén al mundo como se conoce ahora. Sus cuerpos también cambiaron. En el Jardín eran inmortales y vivían sin dolor, y en inocencia completa. Pero al participar del fruto sus cuerpos cambiaron a un estado mortal.

 

La Vida Mortal (La Vida Terrenal)


La Vida Mortal o la Mortalidad es el tiempo que tenemos en la tierra, desde que nacemos hasta que partimos por medio de la muerte física. Los mormones enseñan que esta vida no solo es nacer y morir pero tiene un propósito eterno y es parte del Plan de Salvación. Este plan fue creado antes de la fundación del mundo y todos los hijos de Dios lo escucharon.

La Muerte


La Muerte significa una separación. Hay dos clases de muerte: una es la muerte espiritual, y es la separación espiritual de la presencia de Dios a causa del pecado, y la segunda es la muerte física. Ésta última sucede cuando el espíritu se separa del cuerpo mortal, el cuerpo muere pero el espíritu sigue viviendo. Por medio de Jesucristo todos podremos vencer la muerte física, y vencer la muerte espiritual por medio de la obediencia a los mandamientos.

EL Mundo de los Espiritus


Muchas personas se preguntan si hay vida después de la muerte. Quieren saber donde están sus familiares que han fallecido, lo que están haciendo, y lo que les espera a ellos mismos. Los mormones enseñan que el plan de salvación fue preparado antes de la fundación del mundo. Parte de este plan era de venir a la tierra, obtener un cuerpo de carne y huesos, el cual es mortal y puede morir en cualquier momento. Al morir el cuerpo y el espíritu se separan, el cuerpo es enterrado, y el espíritu va a un lugar llamado el Mundo de los Espíritus.

La Resurrección


Tarde o temprano todos vamos a morir. Nuestro cuerpo y espíritu se separarán por un corto tiempo. La reunión de estos dos se llama la resurrección. En las escrituras se explica, “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho" (1 Corintios 15:20.)

 

El Milenio


Entre las enseñanzas de la Doctrina Mormona se encuentra el reinado de Cristo sobre esta tierra, a lo que llaman El Milenio. Este tiempo será de mil años donde el Señor mismo gobernará y será un reinado de paz, amor y gozo, donde se revelará toda verdad; no habrá guerras ni enfermedades y el hombre vivirá en amistad con todo el reino animal. Este período de tiempo iniciará con la Segunda Venida del Salvador, éstos serán los últimos mil años de la existencia temporal de la tierra.

 

El Juicio Final


A menudo en las escrituras se habla del juicio final, cuando compareceremos ante Dios y seremos juzgados por nuestros hechos durante nuestra vida mortal. Este juicio es parte del plan de salvación que nuestro Padre Celestial creó para la felicidad eterna de sus hijos. La Biblia enseña en el libro de Apocalipsis 20:12 lo siguiente: Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. (otras referencias incluyen: Doctrina y Convenios 76:111, 1 Nefi 15:32, Abraham 3:25-28).

 

Los Tres reinos de gloria


La enseñanza de la morada final del hombre es una de las enseñanzas que marca la diferencia entre los mormones y las demás iglesias. Hay dos cosas que la Expiación de Jesucristo hizo para el género humano. El privilegio de resucitar se les da a todos los hijos de Dios sin excepción alguna. La segunda es la oportunidad de vencer al mundo y su inmundicia, El Juicio Final decidirá a que grado obedecimos y nuestra recompensa. Hay 4 lugares que vamos a poder heredar para toda la eternidad según nuestras obras.

http://www.losmormones.org

viernes, 24 de junio de 2011

Corazón desconocido de Cristo, ruega por nosotros

“Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice ‘dame de beber’...” (Jn 4,10). Aquella mujer samaritana que llegó a sacar agua del pozo recibió el don inmenso de conocer a Jesús mientras le ayudaba a saciar su sed. Corazón de Cristo, conocido tarde y mal. Conocerte es amarte; amarte es seguirte; seguirte es cambiar de vida, pero no luego, después, mañana, sino ahora. Te conozco en tu Iglesia, en tu Palabra, en tus sacramentos, pero también en la fe oscura del día a día, cuando se esconden las ganas, el gusto sensible, la ilusión y el entusiasmo.
En esas fidelidades pequeñas y escondidas, casi rutinarias, pero nunca vacías de sólido amor, me muestras tu rostro más sediento y tu corazón más necesitado. En esa intimidad de lo cotidiano debo aprender a saborear la contemplación de quien sólo busca conocerte más para amarte mejor. Sólo por el camino del áspero –pero sabroso– conocimiento de la fe puedo entrar más profundamente en esa intimidad misteriosa e insondable de tu presencia de todos los momentos. Cuántas veces te escondes para que, buscándote con mayor avdez, el alma crezca en la fe ciega y oscura. El mundo no te conoce, porque no sabe buscarte en lo escondido, en lo que no cuenta, en lo que nadie valora. Así he de aprender yo ese estilo tan propio del Evangelio, que reviste lo más grande con los ropajes de lo más ínfimo y miserable. Corazón tan desconocido de Cristo, que sólo te muestras a los que te buscan con desnudez y pobreza interior. Que aprenda yo a buscarte, a conocerte, a encontrarte, en lo más escondido de mis miserias y debilidades, para que en ellas pueda manifestarse tu gloria y tu misericordia hacia los hombres. Conocerte es desearte más, vivir enamorado de ese Dios, que nada más que amor desea de ti.
Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

jueves, 23 de junio de 2011

¡GRACIAS!

Formada por el Espíritu Santo como nueva criatura, ruega por nosotros

A la Virgen María se la denomina la nueva Eva. Recordemos que el pecado original supuso el mayor desorden para toda la creación. La libertad con la que contaban nuestros primeros padres les hizo vivir en el engaño de que podían alcanzar una semejanza de Dios superior a la que tenían. Esa mentira, esa falta de confianza, les produjo una muerte que también nos alcanzó a nosotros: morir a la amistad con Dios.

Pero el Espíritu Santo obró el milagro en las entrañas de María. La “llena de gracia” nos hizo recuperar esa intimidad divina perdida. Fue el cauce elegido por Dios para mostrarnos el amor sin límites que tiene por cada uno de nosotros.

Nueva Eva, que significa una nueva maternidad de Dios para nosotros. La distancia del pecado ha quedado ahora anulada por la entrega de María. No sólo Ella se entregó a Dios, sino que la entrega de su Hijo se extiende al mundo entero. Lo que Eva no pudo llevar a cabo, la Virgen lo realiza en su maternidad, dándonos a Cristo como viático, Ella que lo alimentó con la sangre de su seno.

El Espíritu Santo, esposo de María, hizo de la Virgen esa nueva creatura, para que tú y yo muramos al hombre viejo, y en esa nueva humanidad recuperemos la amistad con Dios que nunca ya habremos de perder.
Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

martes, 21 de junio de 2011

Por Cristo, ve a las Jornadas.

Un buen amigo de Córdoba me envía el siguiente testimonio invitándonos a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Como bien dice Emilio será un momento de gracia y bendición para todos aquellos que participaremos de este encuentro. ¡Que el Señor derrame abundantes gracias de conversión!


Por Cristo, ve a las Jornadas.

Del 6 al 12 de Junio nos visitó en Córdoba la Cruz del Papa, la Cruz de los jóvenes, y fue un verdadero y auténtico acontecimiento de Gracia. Al igual que en otras diócesis de España, miles de jóvenes acompañaron a este símbolo humilde pero elocuente del cristiano como en un testimonio sincero de Fe. Fue una experiencia extremadamente inolvidable. Pero hubo algunos, muy pocos, que defendían que aquellas multitudinarias manifestaciones de lo que es ser cristiano eran consecuencia de los colegios concertados católicos o de la obligatoriedad por la pertenencia a determinados movimientos eclesiales. No es verdad.

A lo largo de mi vida como cristiano, donde reconozco mi indignidad y torpeza, he descubierto asombrado la vivencia de muchísimos jóvenes que, en torno a Cristo, destellan un entusiasmo y una fuerza que sólo puede venir de lo Alto. Me sobrecoge esa visión tan real que nos demuestra lo viva que está la Iglesia por mucho que quieran ver en ella una Iglesia muerta. La Iglesia está viva y la Iglesia está con los jóvenes, no contra los jóvenes.

Ahora nos visita el Vicario de Jesucristo en la convocatoria que nos hace a todos nosotros para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Y esto sí que es una explosión que desconcertará a muchas mentes enturbiadas. Madrid será el epicentro del cristianismo, Madrid será el manantial de Aguas de Vida Eterna que regarán las tierras secas de una España secularizada. Serán los jóvenes de todo el mundo quienes proclamen a la Sociedad la hermosura de seguir y amar a Jesucristo dentro de la Iglesia. Yo nunca he visto a un joven más alegre y más pleno que aquél que vive su vida por Jesucristo y en su Iglesia. Jesucristo, decía un buen amigo mío, no es una alternativa; es la solución, es nuestra meta, es nuestro punto y nuestra referencia. Es verdaderamente hermoso.

No vayamos a las Jornadas a ver al Papa. No. Que sea por Cristo, que sea por Dios. Os aseguro que allí experimentaréis algo tremendamente nuevo, algo tremendamente transformador, algo que os hará distintos. Sentiréis como os toca el corazón el Señor y cómo os dirá que cuenta con vosotros, que vosotros tenéis mucho que decir y que hacer en la Iglesia de la que, eso sí,  el Papa es Cabeza y es Pastor. No desaprovechéis esta oportunidad única porque merece la pena. Allí veréis que no estáis solos, allí recibiréis la fuerza que se puede repetir en cada encuentro con el Señor y que os hará “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la Fe”. Os necesita la Iglesia, os necesita el mundo, os necesita Cristo.

Aquél que ha tenido un encuentro personal con el Señor es una persona nueva y esa persona nueva irradia tal vida que hace posible que muchos que tienen miedo, vean en él un referente que les dice que esto es posible. No tengas miedo. Dios es mayor que tu conciencia y si tu conciencia te acusa, nada ni nadie podrá separarte del amor de un Dios que se entregó a la Cruz por ti y que tiene en sus palmas escrito tu nombre. Es importante, no eres cualquier cosa.

Ten ánimo, asiste con los jóvenes del mundo a las Jornadas Mundiales de la Juventud, experimenta el gozo de pertenecer a la Iglesia de Jesucristo. Sobre ti tiene el Señor proyectos maravillosos, y cuenta contigo porque te quiere, porque te necesita, porque te espera.

Rezo por ti que me lees para que lo vivas. Se valiente y, una vez allí, cuando recibas al Señor Eucarístico, acuérdate de este humilde pecador que hoy te escribe. Que seas bueno y feliz.

Emilio Francisco Amo Urbano
Acólito

domingo, 19 de junio de 2011

ORACIONES.....

Muy queridos amigos de Sí, en la Iglesia.

Mañana comienzo en la Facultad de Derecho Canónico los exámenes finales para obtener la licenciatura en Derecho Canónico. Es por ello os pido que recéis por mí, para que el Señor cumpla en mí su voluntad y me conceda la gracia de hacerlos bien para que así pueda dar Gloria a la Santa Iglesia. Los exámenes serán:

- Lunes de 09.00 a 13.00 hrs.
- Martes a partir de las 10.30.

Muchas gracias a todos por vuestra oración y fidelidad. Un fuerte abrazo. Isaac.

viernes, 17 de junio de 2011

Tú, que por el ángel recibiste el gozo del mundo, ruega por nosotros

Todos queremos ser felices. La felicidad es fuente de alegría cuando vivimos nuestro pensar en coherencia con nuestro actuar. Pero, en ocasiones, ponemos el corazón en cosas o personas que, más que producir dicha, nos dejan tristes o insatisfechos.

El ángel Gabriel revela un misterio a la Virgen. Es cierto que no existía proporción, humanamente hablando, en ese encargo del Ángel, pero la manera coherente con que vivió María, íntimamente unida a la voluntad de Dios, hizo que la revelación de Gabriel no fuera una amenaza, sino la prolongación de su alegría.

El gozo de ser Madre de Dios hizo que la maternidad de María alcanzara dimensiones universales. Quizá en aquel momento del anuncio, y a pesar de que conocía las profecías, no llegaba a comprender del todo lo que supondría en su vida el regalo que le traía el ángel, pero se sabía querida por Dios, y eso bastaba.

Cuando tú no llegues a entender totalmente lo que te pasa ahora o lo que te traerá el futuro, piensa que la felicidad no está en lo inmediato, sino en ese germen de alegría que Dios ha depositado en tu interior. Es el gozo de los que viven con la confianza de quien está abandonado en los brazos del Padre… No hay ningún temor que pueda amenazarnos, porque participaremos de ese gozo del mundo que recibió la Virgen.
Mater Dei
Archidiócesis de Madrid

jueves, 16 de junio de 2011

FIESTA DE JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE
(FIESTA)




De la encíclica Mediátor Dei del papa Pío doce
(AAS 39 [1947], 552-553) CRISTO SACERDOTE Y VÍCTIMA 


Es muy cierto que Jesucristo es sacerdote, pero no para sí mismo, sino para nosotros, porque presenta al Padre eterno las plegarias y los anhelos religiosos de todo el género humano; Jesucristo es también víctima, pero en favor nuestro, ya que sustituye al hombre pecador. Por esto, aquellas palabras del Apóstol: «Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús» exigen de todos los cristianos que reproduzcan en sí mismos, en cuanto lo permite la naturaleza humana, el mismo estado de ánimo que tenía nuestro Redentor cuando se ofrecía en sacrificio: la humilde sumisión del espíritu, la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias a Dios. Aquellas palabras exigen, además, a los cristianos que reproduzcan en sí mismos las condiciones de víctima: la abnegación propia, según los preceptos del Evangelio, el voluntario y espontáneo ejercicio de la penitencia, el dolor y la expiación de los pecados. Exigen, en una palabra, nuestra muerte mística en la cruz con Cristo, para que podamos decir con san Pablo: «Estoy crucificado con Cristo.»

Petición

Por la santidad de todos los sacerdotes y ministros de la Iglesia, para que el Señor les conceda un corazón semejante al suyo.