Buenos días🙏🏻
"Oh, si tuviese un número infinito de corazones, todos los corazones del cielo y de la tierra, el de tu Madre... todos, todos, oh Jesús, te los ofrecería a ti" (Padre Pío)
Buenos días🙏🏻
"Oh, si tuviese un número infinito de corazones, todos los corazones del cielo y de la tierra, el de tu Madre... todos, todos, oh Jesús, te los ofrecería a ti" (Padre Pío)
Buenos días🙏🏻
"Amemos a Jesús por su grandeza divina, por su poder en el cielo y en la tierra, y por sus méritos infinitos, pero, también y sobre todo, por motivos de gratitud. Si hubiera sido con nosotros menos bueno, más severo, ¡seguro que habríamos pecado menos!... Pero el pecado, cuando le sucede el dolor profundo de haberlo cometido, el propósito leal de no volverlo a cometer, el sentimiento vivo del gran mal que con él hemos causado a la misericordia de Dios; cuando, heridas las fibras más duras del corazón, se consigue que de ellas broten lágrimas ardientes de arrepentimiento y de amor, el mismo pecado, hijo mío, llega a convertirse en peldaño que nos acerca, que nos eleva, que de forma segura nos conduce a él" (Padre Pío)
8.06.2019
PADRE PIERINO: La misericordia preserva la paz, que para defenderse se abraza más estrechamente de la misericordia.
La misericordia conserva la pace, che per difendersi si abbraccia più strettamente alla misericordia.
PADRE PÍO:
Estoy perdido, sí, perdido en lo desconocido. Estoy privado de todo. Pero estoy decidido, aunque no encuentro consuelo, a seguir sólo la voz de quien hace las veces de Dios. Tengo hambre, padre mío, del retorno de mi Dios a mi alma; démelo, satisfágame de él, mi vida y mi todo. Las condiciones actuales de mi espíritu no presentan otra realidad que una ruina completa, unas luces siniestras, que no sirven más que para descubrir la podredumbre y atormentar a la víctima, presa de su desconocido destino. ¡Dios mío!, es necesario, padre mío, este grito; sólo me queda esto en tanto penar. Ya no entiendo nada; mucho me temo estar abandonado para siempre a mí mismo; y, ante este temor, me aferro o me arriesgo a aferrarme a la obediencia, que, sin saber cómo, también me parece que se aleja de mí.
Termino, porque la intensidad del dolor que me oprime, priva a mi mente de la necesaria lucidez.
Bendígame siempre y yo, a cambio, no desistiré de inmolarme siempre por usted a ese Dios que he perdido.
(4 de junio de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1026)
Buenos días🙏🏻
"En las tentaciones lucha con valentía junto con las almas fuertes y combate junto al jefe supremo; en las caídas no permanezcas postrada ni en el espíritu ni en el cuerpo; humíllate mucho pero sin perder el ánimo; abájate pero sin degradarte; lava tus imperfecciones y tus caídas con lágrimas sinceras de arrepentimiento, sin que falte la confianza en su divina bondad que será siempre mucho mayor que tu ingratitud; propón tu enmienda, sin presumir de ti misma, ya que tu fortaleza la debes tener en solo Dios; confiesa, por fin, con toda sinceridad, que, si Dios no fuese tu coraza y tu escudo, habrías sido incautamente herida por toda clase de pecados" (Padre Pío)
7.06.2019
PADRE PIERINO: La misericordia es la expresión más hermosa del amor porque nos hace amar a todos, incluso a los enemigos.
La misericordia è l’espressione più bella dell’amore perché ci fa amare tutti, anche i nemici.
PADRE PÍO:
Yo me declaro, renunciando a mi voluntad y a mi saber, a mi gusto y a mis conocimientos, yo me declaro hijo obedientísimo de mi guía en tales rigores del altísimo. ¿Qué más?, ¡mi Dios!; es mucho; yo te pido fuerza en mi sufrimiento, desnudo de todo consuelo tuyo. Además, transforma en constantes, firmes y fructuosos mis propósitos, de modo que basten al menos para desarmar tu furor; ofrécelos por ti mismo, mi sumo bien, a tu indignada majestad; pero no antes de haberlos valorizado con tu virtud divina. Yo me esforzaré por buscar una pausa en mi insoportable penar en este lecho de espinas agudas y crueles, aceptando de tus manos tomar por alimento tu rechazo y tu abandono.
Padre mío, no crea que yo no me he esforzado con todo empeño para salir de esta dura prisión; lo he hecho inútilmente; peor aún, ha sido para mi daño, porque debí resignarme a ver descender las tinieblas a mi alma y a adentrarme poco a poco en la espesura de la refriega. Inútiles han sido mis gritos.
(4 de junio de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1026)