LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.



A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los hombres de muchas maneras, hoy nos ha hablado por medio de Jesucristo. Él se hace hoy presente en medio de su Iglesia, la Iglesia que él ha querido fundar. Cristo, única promesa de felicidad, se hace presente en la realidad de cada día, en cada hombre y en cada acontecimiento.

Por ello, este blog lo que pretende es reconocer a través de los hechos en la Iglesia, la presencia de Dios en medio de su Pueblo.

domingo, 30 de junio de 2019

Buenos días

Buenos días🙏🏻

"Dios no quiere que experimentes de forma sensible el sentimiento de la fe, esperanza y caridad, ni que lo disfrutes si no en la medida que se necesita en cada ocasión. ¡Ay de mí!, ¡qué felices somos al estar tan íntimamente atados por nuestro celeste tutor! No debemos hacer otra cosa que lo que hacemos, es decir, amar a la divina providencia y abandonarnos en sus brazos y en su seno.
No, Dios mío, yo no deseo gozo mayor de mi fe, de mi esperanza y de mi caridad, que el poder decir sinceramente, aunque sea sin gusto y sin sentirlo, que preferiría morir antes que abandonar estas virtudes" (Epist.III, p.421s.)

Pensamiento

30.06.2019

PADRE PIERINO: Después de la fiesta y la alegría de los amigos, el signo verdadero de la participación es la paz del corazón y el afecto aún más profundo de todos los amigos.

Dopo la festa e l’allegria degli amici, il segno vero della partecipazione è la pace del cuore e l’affetto ancora più profondo di tutti gli amici.


PADRE PÍO:

Permanece siempre en la presencia de Dios por los modos que se te ha enseñado y se te seguirá enseñando. Cuídate de las ansiedades e inquietudes, porque no hay cosa que nos impida tanto caminar hacia la perfección. Pon dulcemente tu corazón en las llagas de nuestro Señor, pero no a fuerza de brazos. Ten una gran confianza en su misericordia y bondad, que él no te abandonará nunca; pero no dejes por eso de abrazar fuertemente su santa cruz.

Después del amor de nuestro Señor, yo te recomiendo el de la Iglesia, su esposa y nuestra tierna madre; el de esta querida y dulce paloma, que sólo puede poner huevos y hacer que nazcan pichoncitos para el Esposo. Agradece a Dios, cientos de veces al día, el ser hija de la Iglesia. Pon tu mirada en el Esposo y en la Esposa; y di al Esposo: «Oh, que eres el Esposo de una bella Esposa»; y a la Esposa: «Ah, que eres la Esposa de un Esposo todo divino». Ten gran compasión de todos los pastores y predicadores de la Iglesia, al igual que de todos los pastores de almas; y contempla, hijita mía, cómo están diseminados por toda la tierra, porque no hay provincia en el mundo donde no haya muchos. Ruega a Dios por ellos para que, salvándose ellos mismos, procuren con fruto la salvación de las almas. Y en esto te suplico que no te olvides nunca de mí, cuando te encuentres delante de Jesús, ya que él me da tanta voluntad de no olvidarme nunca de tu alma.


(16 de enero de 1918, a Antonieta Vona – Ep. III, p. 836)


sábado, 29 de junio de 2019

Buenos días

Buenos días🙏🏻

"Jesús mío, salva a todos, yo me ofrezco como víctima por todos; dame fuerzas, toma este corazón, llénalo de tu amor y después mándame lo que quieras" (AD, 53).

viernes, 28 de junio de 2019

Pensamiento

29.06.2019

PADRE PIERINO: ¡Qué hermoso es compartir la alegría y permanecer siempre en la alegría de la fiesta!

Com’è bello condividere la gioia e rimanere sempre nell’allegria della festa!


PADRE PÍO:

«¡Oh, qué miserable soy! - exclamaba el gran vaso de elección, el apóstol de los gentiles -¿quién me librará de este cuerpo de muerte?». No se puede dudar de que este apóstol ha sido uno de los más grandes santos y casi una estrella de primera magnitud en el campo de la santa Iglesia. ¡Cuántas persecuciones, cuántos sufrimientos, cuántos trabajos sufridos por Jesucristo! ¡Qué caridad ardiente, qué llamas de amor, qué fervor ardiente por su honor! ¡Cuántas revelaciones, cuántas visiones, cuántos éxtasis y raptos hasta el tercer cielo! Y, sin embargo, el santo apóstol, rico de tan grandes virtudes y de dones tan excelsos, prorrumpe en el lamento antes citado. Confiesa el santo haber sido apedreado, flagelado muchas veces, haber estado en peligro de naufragio en el mar, llevado día y noche por las olas de una parte a otra: «Tres veces he sido azotado con varas, una vez apedreado, tres veces he naufragado, he pasado un día y una noche a la deriva en alta mar». Confiesa sus muchas noches en vela, sus muchos ayunos, el hambre, la sed, la desnudez y los rigores del frío, tolerados por amor a Jesús: «A menudo noches sin dormir, hambre y sed, muchos días sin comer, frío y desnudez». Manifiesta que ha sido arrebatado al paraíso estando todavía en carne mortal:«Fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre no puede expresar». Llega incluso a decir que él ya no vive en sí mismo, que sólo vive en Jesús, transformado en él por amor: «Vivo yo y ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí».

Ahora dime, hijita mía, ¿qué le falta a este gran apóstol y doctor de los gentiles para declararlo perfecto? Aunque él experimentaba en sí mismo un ejército, formado por sus estados de ánimo, aversiones, costumbres e inclinaciones naturales, que conspiraba su ruina y su muerte espiritual. Y, porque teme todo esto, demuestra que lo odia; y, porque lo odia, no puede sufrir el dolor que le hace prorrumpir en la exclamación a la que se da respuesta él mismo: que la gracia de Dios, por Jesucristo, lo preservará, no del temor, no del terror, no de la lucha (cosas todas, mi amada hijita, que tú sientes), sino más bien de la destrucción; y que no permitirá que sea vencido.


(18 de junio de 1917, a María Gargani – Ep. III, p. 276)


Buenos días

Buenos días🙏🏻

"¿Veis cuántos desprecios y cuántos sacrilegios se cometen por los hijos de los hombres contra la humanidad sacrosanta de su Hijo en el sacramento del Amor? A nosotros nos corresponde, ya que hemos sido elegidos por la bondad del Señor en su Iglesia, según las palabras de San Pedro, para un sacerdocio real (1P 2,9), a nosotros nos corresponde, digo, defender el honor de este mansísimo Cordero, siempre solícito cuando se trata de defender la causa de las almas, siempre mudo cuando se trata de su propia causa" (Padre Pío)