LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.



A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los hombres de muchas maneras, hoy nos ha hablado por medio de Jesucristo. Él se hace hoy presente en medio de su Iglesia, la Iglesia que él ha querido fundar. Cristo, única promesa de felicidad, se hace presente en la realidad de cada día, en cada hombre y en cada acontecimiento.

Por ello, este blog lo que pretende es reconocer a través de los hechos en la Iglesia, la presencia de Dios en medio de su Pueblo.

sábado, 16 de abril de 2011


¡Feliz cumpleaños, querido Papa Benedicto XVI!



ORACIÓN POR EL SANTO PADRE

Dios y Padre nuestro, que has preparado el camino al sucesor de Pedro;
en este tiempo de gracia, ayúdanos a orar con fervor y a acoger en el amor a Benedicto XVI, el Papa que Tú has querido darnos.

Unidos en oración, queremos que le concedas el espíritu del Evangelio para que, imitando a Jesús, el Buen Pastor, sirva con fidelidad a tu pueblo. Haz que, supliendo Tú la pobreza de sus fuerzas,
sea valiente y fiel pastor de su rebaño-tu rebaño-,siguiendo en todo momento las inspiraciones del Espíritu Santo.

Otorga al Papa Benedicto XVI, como él mismo desea,
que desempeñe su ministerio “petrino”, al servicio de la Iglesia,
con humilde abandono en las manos de tu Providencia.
Que los Cardenales de tu Santa Iglesia, Señor, le sostengan
con la oración y con la colaboración constante, sapiente y activa.
Que los obispos estén a tu lado con la oración y con el consejo, para que pueda ser verdaderamente el “Siervo de los siervos de Dios”.


Que tus sacerdotes, en los cuales piensa ya el nuevo Papa
“con grana afecto”, le quieran con gran cariño
y le apoyen con su trabajo esforzado y con su entrega fiel.
Que todos tus fieles, Señor y Padre nuestro, amen al Vicario de Cristo,
siendo dóciles a sus enseñanzas e intentando ser buenos testigos de Cristo resucitado, en medio del mundo en el que viven.

Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad Beatísima por intercesión
de la Santísima Virgen, en cuyas manos pone el Papa Benedicto XVI
el presente y futuro de su persona y de la Iglesia,
concédele la gracia de hacer realidad su promesa de fidelidad incondicional, sirviéndote sólo a Ti y dedicándose totalmente a la Iglesia.
De esa manera, se cumplirá su deseo de que la luz de Cristo
resplandezca ante todos los hombres y mujeres de hoy,
especialmente, ante “los pobres y pequeños”. Amén




“La gente extendió sus mantos por el camino” (mt 21,8)

Otros, dice el evangelista, cortaban ramas de los árboles y las tendían sobre el suelo para que pasara sobre ellas aquel pollino que llevaba sobre sus lomos al Señor. Así, entre las aclamaciones y la euforia de las gentes, entró Jesús en Jerusalén. Aquel día los apóstoles se sintieron más orgullosos que nunca de su Maestro pues, por fin, toda la gente hablaba bien de ellos, se había extendido la fama y el poder de sus milagros y había llegado ya el reconocimiento público de aquel que era del linaje real de David. Viendo a casi toda la ciudad de Jerusalén aclamando al Maestro de aquella manera, los discípulos pensaron que, por fin, había llegado el momento de hacer carrera y decidirse ya de una vez a seguir a aquel Maestro que tan buen futuro parecía prometer.

A ti y a mi también nos resulta hermoso y atractivo el cristianismo cuando todas las cosas van a nuestro favor, todos nos entienden, nadie nos critica y parece que avanzamos caminando sobre una alfombra roja de reconocimiento y aplauso. Quisiéramos incluso que así fuera siempre nuestra vida cristiana y pensamos que cuando hay adversidades, dificultades, pruebas, dudas o luchas, Dios se ha escondido, nos ha dejado de su mano, es incapaz de cambiar la situación o, incluso, puede que ni exista. Nuestra continua tentación siempre será detener el evangelio en aquel momento de la entrada de Cristo en Jerusalén y arrancar las páginas que siguen, porque hablan de pasión, de Getsemaní, de flagelación y de Cruz. Y no nos damos cuenta de que arrancaríamos, entonces, las páginas que siguen, las más bellas del evangelio, que son las que hablan de resurrección y de gloria. No busques éxitos y triunfos humanos, fama y buena opinión de los demás, ni quieras un cristianismo de alfombra roja. Más bien, duda de esa bonanza en la que todo el mundo hable bien de ti, no sea que detrás de tantas alabanzas y adulaciones, descubras que, para muchos, no eres más que un vulgar pollino.

Archidiócesis de Madrid

sábado, 9 de abril de 2011

"Yo seré tu Cireneo Señor y tú serás el mío"


En estos días de cuaresma en los que meditamos de una manera más profunda los misterios de la Gloriosa Muerte y Resurrección de Jesucristo, la Iglesia nos invita a la meditación a través del rezo del Santo Vía crucis. Con ello queremos seguir los mismos pasos que trazó Cristo hasta la cruz. Estos pasos no los haremos solos estaremos junto a Cristo crucificado.

Al contemplar la estación en la que Simón de Cirene ayuda a Jesús a cargar con la cruz, me hace meditar y caer en la cuenta de cuál es y cuál quiero que sea mi misión como cristiano en la Iglesia: Ayudar a Cristo a cargar la cruz de la humanidad.

El Evangelio nos narra que después de haber sido Jesús humillado a través de las burlas de las personas que le estaban flagelando, después de haberle escupido y haberle tratado como un gusano y no como un hombre, Jesús sale camino del Gólgota. En aquel preciso instante pasaba por ahí un hombre llamado Simón de Cirene. Jesús cargado con el peso de la cruz y después de haber recibido el desprecio de los hombres, lleno de dolores debido a las heridas producidas, no abre boca alguna y ofrece su  vida y sufrimiento por la salvación de todos los hombres, Jesús callaba por amor a ti porque te quiere y te ama. La prueba de su amor es que siendo Dios se ha humillado hasta tal punto que, pasando por uno de tantos ha querido pagar un precio muy caro por nuestra vida, ese precio es su sangre preciosa derramada por toda la humanidad. Su sangre es la que nos ha redimido y nos ha sacado de la esclavitud del pecado. Este es el pecado que han cargado esos hombros, pecados que le han dejado huella y que hoy pide nuestra ayuda para descargar también sobre nosotros su sufrimiento, que podamos poner nuestro corazón en su corazón y nos enseñe como es ese corazón redentor que está sediento de las almas.

Jesús es golpeado sin compasión por nuestras rebeldías. La historia vuelve a repetirse, Jesús es golpeado, flagelado y escupido por los hombres de nuestra época, por aquellos que no le aman y le quieren quitar de en medio. Eso mismo es lo que buscaban los judíos y los fariseos de la época, quitar a Jesús de en medio porque hablaba con autoridad y de una forma nueva que jamás en Israel se había oído. Todo vuelve a repetirse, Cristo que es el Rey de reyes y Señor de señores, vuelve a ser crucificado por las rebeldías de los hombres.

Camino del Gólgota se encuentran a Simón de Cirene que viene de labrar el campo. Aquellos que estaban trasladando a Cristo al calvario pensaron en él para que le ayudara a cargar con la cruz. Simón se resistía porque no quería saber nada de ese hombre que estaban llevando a la cruz (era un ladrón y blasfemo). Quizás no supiera el gran regalo que le estaban haciendo, ¡ayudar a Jesús a llevar la cruz! Al final, viendo Simón la cara de Jesús que no parecía hombre, cedió y le ayudó a llevar la cruz.

Nosotros somos hoy los cireneos del siglo XXI. Estamos en una época de gran persecución, Cristo está siendo perseguido con su Iglesia, Cristo está siendo ultrajado y despreciado, está siendo escupido y flagelado por las blasfemias de los hombres, nosotros como seguidores de Cristo e hijos de Dios, que nos hemos identificado con él por medio del bautismo estamos llamados a amar por aquellos que no aman. Cristo nos pide ayuda, quiere que le ayudemos a cargar con el pecado del mundo, que le ayudemos con el sufrimiento de toda la humanidad. Cojamos un solo instante la cruz de Cristo y veremos ¡cuan pesada es! entenderíamos bien las consecuencias de nuestro pecado en él y en nosotros mismos. Estos pecados que nos hacen sufrir y nos tiene esclavizado Cristo ha querido cargar con ellos para arrancarlos de nuestra vida para siempre. Si Cristo cargó con los pecados del mundo y el sufrimiento de la humanidad yo también quiero cargar con la cruz, con el pecado y sus consecuencias.

Señor ayúdanos siempre a cargar con la cruz de cada día, ¡que ame la cruz! ¡que no la desprecie! ¡que no me dé miedo cargar con ella! Solo quiero pedirte una cosa y es que jamás te apartes tu de mi y que yo jamás me aparte de ti, porque yo sin ti no puedo carga con una cruz tan pesada ¡yo solo no puedo! me caería y me sería imposible levantarme por el peso de mis culpas y mis pecados. ¡Gracias Señor por tu misericordia!          

jueves, 7 de abril de 2011

PROGRAMA PARA LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II

El cardenal Vallini ofreció el programa completo de las tres celebraciones de la beatificación, "fuertemente caracterizada -dijo- por algunos elementos particulares que quieren hacer hincapié en la riqueza de la personalidad del nuevo beato, y el impacto de su pontificado en la vida de la diócesis de Roma y del mundo".

1.- La Vigilia del 30 de abril. (Circo Massimo, de 20 a 22.30 horas).

La celebración se dividirá en dos partes. La primera dedicada al recuerdo de las palabras y los gestos del Papa Juan Pablo II. Seguirá una solemne procesión en la que se entronizará  la imagen de María, Salus Populi Romani, acompañada por representantes de todas las parroquias y capellanías diocesanas. A continuación intervendrán algunos estrechos colaboradores del nuevo beato, como el cardenal Stanislaw Dziwisz, que  fue su secretario, y Joaquín Navarro-Valls, ex director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Hablará también Sor Marie Simon-Pierre, cuya milagrosa curación abrió el camino para la beatificación. Al final de esta primera parte se cantará el himno "Totus tuus", compuesto para el 50 aniversario de la ordenación sacerdotal de Juan Pablo II. La segunda parte se centrará en la celebración de los Misterios Luminosos del Santo Rosario, introducidos por Juan Pablo II. Después del canto "Abrid las puertas a Cristo", del nuevo beato, intervendrá el cardenal Vicario Agostino Vallini, que sintetizará la personalidad espiritual y pastoral del Papa. Acto seguido se rezará el Rosario en conexión directa con cinco santuarios marianos. Cada uno de los
Misterios estará ligado a una intención de  Juan Pablo II. En el santuario? agniewniki, en Cracovia, la intención será la juventud; en el santuario Kawekamo-Bugando (Tanzania), la familia; en el santuario de Nuestra Señora del Líbano - Harissa (Líbano), la evangelización; en la basílica de Santa María de Guadalupe, de Ciudad de México, la esperanza y la paz de las naciones; en el Santuario de Fátima, la  Iglesia. Al final, Benedicto XVI en conexión desde el Vaticano, rezará la oración final e impartirá la bendición apostólica a todos los participantes. Esa noche permanecerán abiertas a la oración las siguientes iglesias: Santa Agnese in Agone, en Plaza Navona; San Marco al Campidoglio; Santa Anastasia; Santíssimo Nome di Gesú all'Argentina; Santa Maria in Vallicella; San Giovanni dei Fiorentini; San Andrea della Valle; San Bartolomeo all'Isola.

2.- Misa de beatificación del 1 de mayo (domingo de la Octava de Pascua o de la Divina Misericordia. Plaza de  San Pedro, a las 9 horas, preparación; a las 10, celebración presidida por el Santo Padre).

La solemne liturgia de beatificación estará precedida por una hora de preparación en la que se rezará la Corona de la Divina Misericordia, devoción introducida por Santa Faustina Kowalska, y muy apreciada por el beato Juan Pablo II y acabará con una Invocación a la Misericordia en el mundo, con el canto  "Jezu ufamTobie". Seguirá la Santa Misa con los textos del domingo de la Octava de Pascua. Después de la fórmula de beatificación, cuando se descubra el tapiz con el nuevo beato, se cantará el Himno del Beato en latín.

3.- La Misa de Acción de Gracias (lunes, 2 de mayo a las 10.30, en la Plaza de San Pedro, presidida por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone).

La Misa es la primera misa celebrada en honor del nuevo beato. Los textos serán los de la Misa del Beato Juan Pablo II. La celebración será animada por el Coro de la diócesis de Roma, con la participación del Coro de Varsovia y de la Orquesta Sinfónica de Wadowice (Polonia).

El padre Lombardi explicó que el viernes 29 de abril por la tarde se trasladará la tumba del beato Papa Inocencio XI -que se halla en la Capilla San Sebastián de la basílica vaticana-, al altar de la Transfiguración, para dejar su puesto al cuerpo de Juan Pablo II. Esa misma mañana, el féretro del pontífice polaco -que no se abrirá- se trasladará ante la tumba de San Pedro, en las grutas vaticanas. La mañana del 1 de mayo, se llevará ante el altar de la Confesión de la basílica. 

Terminada la ceremonia de beatificación, el Papa y los cardenales concelebrantes se dirigirán al altar de la Confesión de la basílica y rezarán unos instantes ante el cuerpo del nuevo beato. A partir de esa tarde, las personas que lo deseen podrán venerar los restos de Juan Pablo II. 

Don Walter Insero presentó a continuación el nuevo proyecto "centinelas digitales", en recuerdo de las palabras del pontífice polaco a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud de 2000 en Roma: "Veo en vosotros a los "centinelas de la mañana".

A través del portal ya conocido "Pope2You" del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, se podrán enviar "postales digitales" con frases extraídas de los discursos de Juan Pablo II a los jóvenes en diferentes idiomas. Podrán servir como tarjetas de invitación para animar a muchos a venir a Roma a la beatificación. Además, desde este portal se podrán seguir todas las celebraciones previstas (Vigilia, misa de beatificación, misa de acción de gracias).

Esta iniciativa, realizada en colaboración con Radio Vaticano, el Centro Televisivo Vaticano y la Oficina para las Comunicaciones Sociales del Vicariato de Roma, está dirigida por un grupo de jóvenes voluntarios de Roma, algunos seminaristas de colegios presentes en la ciudad, que ofrecen la traducción en varios idiomas y por amigos de otros continentes.

martes, 5 de abril de 2011

“No, yo quiero servir a Jesús como un hombre normal”.

Cada día hay más y más gente que entrega su vida por Jesucristo, muchos mártires que con su sangre han manifestado que el centro de su corazón está puesto en Jesús. En él han descubierto a Aquel que viene a dar sentido a nuestras vidas y el único que corresponde con lo que nuestro corazón humano desea. Hoy os presento el testimonio de un ministro católico pakistaní. Se llama  Shahbaz Bhatti y ha entregado su vida por defender a Jesucristo. Aquí os dejo con su testimonio que es conmovedor y que nos ayuda a pedir al Señor cada día que nos conceda la gracia de serle siempre fiel. 

Me han propuesto altos cargos de gobierno y se me ha pedido que abandone mi batalla, pero yo siempre lo he rechazado, incluso poniendo en peligro mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma: “No, yo quiero servir a Jesús como un hombre normal”.
Este amor me hace feliz. No quiero popularidad, no quiero posiciones de poder. Sólo quiero un lugar a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegio el que, en este esfuerzo y en esta batalla por ayudar a los
necesitados, a los pobres, a los cristianos perseguidos de Pakistán, Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir por Cristo y quiero morir por él. No siento miedo alguno en este país.

Muchas veces los extremistas han tratado de asesinarme o de encarcelarme; me han amenazado, perseguido y han aterrorizado a mi familia. Los extremistas, hace unos años, pidieron incluso a mis padres, a mi madre y a mi padre, que me convencieran para que no continúe con mi misión de ayuda a los cristianos y los necesitados, pues de lo contrario me perderían. 

Pero mi padre siempre me ha alentado. Yo digo que, mientras viva, hasta el último aliento, seguiré sirviendo a Jesús y a esta humanidad pobre, que sufre, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres. Quiero deciros que me inspira mucho la Sagrada Biblia y la vida de Jesucristo. Cuanto más leo el Nuevo Testamento, los versículos de la Biblia y la palabra del Señor, más se reafirman mi fuerza y mi determinación. Cuando reflexiono en el hecho de que Jesucristo lo sacrificó todo, que Dios envió a su mismo Hijo para redimirnos y salvarnos, me pregunto cómo puedo seguir el camino
del Calvario. Nuestro Señor dijo: “Ven conmigo, carga tu cruz, y sígueme”. Los pasajes que más me gustan de la Biblia dicen: “Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”. De este modo, cuando veo a personas pobres y necesitadas, pienso que detrás de sus rasgos se encuentra Jesús, que me sale al paso.

Por este motivo, siempre trato de ayudar, junto con mis colegas, para llevar asistencia a los necesitados, a los que tienen hambre y sed.