LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA HISTORIA DEL HOMBRE.



A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los hombres de muchas maneras, hoy nos ha hablado por medio de Jesucristo. Él se hace hoy presente en medio de su Iglesia, la Iglesia que él ha querido fundar. Cristo, única promesa de felicidad, se hace presente en la realidad de cada día, en cada hombre y en cada acontecimiento.

Por ello, este blog lo que pretende es reconocer a través de los hechos en la Iglesia, la presencia de Dios en medio de su Pueblo.

lunes, 18 de agosto de 2014

EL SIGNIFICADO RITUAL DEL DON DE LA PAZ EN LA MISA



CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

CARTA CIRCULAR
EL SIGNIFICADO RITUAL DEL DON DE LA PAZ EN LA MISA

1. «La paz os dejo, mi paz os doy»,[1] son las palabras con las que Jesús promete a sus discípulos reunidos en el cenáculo, antes de afrontar la pasión, el don de la paz, para infundirles la gozosa certeza de su presencia permanente. Después de su resurrección, el Señor lleva a cabo su promesa presentándose en medio de ellos, en el lugar en el que se encontraban por temor a los Judíos, diciendo: «¡Paz a vosotros!».[2] La paz, fruto de la Redención que Cristo ha traído al mundo con su muerte y resurrección, es el don que el Resucitado sigue ofreciendo hoy a su Iglesia, reunida para la celebración de la Eucaristía, de modo que pueda testimoniarla en la vida de cada día.

 2. En la tradición litúrgica romana el signo de la paz, colocado antes de la Comunión, tiene un significado teológico propio. Este encuentra su punto de referencia en la contemplación eucarística del misterio pascual -diversamente a como hacen otras familias litúrgicas que se inspiran en el pasaje evangélico de Mateo (cf. Mt5, 23) - presentándose asi como el “beso pascual” de Cristo resucitado presente en el altar.[3] Los ritos que preparan a la comunión constituyen un conjunto bien articulado dentro del cual cada elemento tiene su propio significado y contribuye al sentido del conjunto de la secuencia ritual, que conduce a la participación sacramental en el misterio celebrado. El signo de la paz, por tanto, se encuentra entre el Pater noster -al cual se une mediante el embolismo que prepara al gesto de la paz- y la fracción del pan -durante la cual se implora al Cordero de Dios que nos dé su paz-. Con este gesto, que «significa la paz, la comunión y la caridad»,[4] la Iglesia «implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental»,[5] es decir, la comunión en el Cuerpo de Cristo Señor.

3. En la Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis el Papa Benedicto XVI había confiado a esta Congregación la tarea de considerar la problemática referente al signo de la paz,[6] con el fin de salvaguardar el valor sagrado de la celebración eucarística y el sentido del misterio en el momento de la Comunión sacramental: «La Eucaristía es por su naturaleza sacramento de paz. Esta dimensión del Misterio eucarístico se expresa en la celebración litúrgica de manera específica con el gesto de la paz. Se trata indudablemente de un signo de gran valor (cf. Jn14, 27). En nuestro tiempo, tan lleno de conflictos, este gesto adquiere, también desde el punto de vista de la sensibilidad común, un relieve especial, ya que la Iglesia siente cada vez más como tarea propia pedir a Dios el don de la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana. [...] Por ello se comprende la intensidad con que se vive frecuentemente el rito de la paz en la celebración litúrgica. A este propósito, sin embargo, durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos».[7]
4. El Papa Benedicto XVI, además de destacar el verdadero sentido del rito y del signo de la paz, ponía en evidencia su gran valor como aportación de los cristianos, para colmar, mediante su oración y testimonio, las angustias más profundas e inquietantes de la humanidad contemporánea. Por esta razón, renovaba su invitación a cuidar este rito y a llevar a cabo este signo litúrgico con sentido religioso y sobriedad.
5. El Dicasterio, en base a las disposiciones del Papa Benedicto XVI, se dirigió a las Conferencias de los Obispos en mayo de 2008 pidiendo su parecer sobre si mantener el signo de la paz antes de la Comunión, donde se encuentra ahora, o si cambiarlo a otro momento, con el fin de mejorar la comprensión y el desarrollo de tal gesto. Tras una profunda reflexión, se ha visto conveniente conservar en la liturgia romana el rito de la paz en su puesto tradicional y no introducir cambios estructurales en el Misal Romano. Se ofrecen a continuación algunas disposiciones prácticas para expresar mejor el contenido del signo de la paz y para moderar los excesos, que suscitan confusión en la asamblea litúrgica justo antes de la Comunión.
6. El tema tratado es importante. Si los fieles no comprenden y no demuestran vivir, en sus gestos rituales, el significado correcto del rito de la paz, se debilita el concepto cristiano de la paz y se ve afectada negativamente su misma fructuosa participación en la Eucaristía. Por tanto, junto a las precedentes reflexiones, que pueden constituir el núcleo de una oportuna catequesis al respecto, para la cual se ofrecerán algunas líneas orientativas, se somete a la prudente consideración de las Conferencias de los Obispos algunas sugerencias prácticas:
a) Se aclara definitivamente que el rito de la paz alcanza ya su profundo significado con la oración y el ofrecimiento de la paz en el contexto de la Eucaristía. El darse la paz correctamente entre los participantes en la Misa enriquece su significado y confiere expresividad al rito mismo. Por tanto, es totalmente legítimo afirmar que no es necesario invitar “mecánicamente” a darse la paz. Si se prevé que tal intercambio no se llevara a cabo adecuadamente por circunstancias concretas, o se retiene pedagógicamente conveniente no realizarlo en determinadas ocasiones, se puede omitir, e incluso, debe ser omitido. Se recuerda que la rúbrica del Misal dice: “Deinde, pro opportunitate, diaconus, vel sacerdos, subiungit: Offerte vobis pacem”.[8]
b) En base a las presentes reflexiones, puede ser aconsejable que, con ocasión de la publicación de la tercera edición típica del Misal Romano en el propio País, o cuando se hagan nuevas ediciones del mismo, las Conferencias consideren si es oportuno cambiar el modo de darse la paz establecido en su momento. Por ejemplo, en aquellos lugares en los que se optó por gestos familiares y profanos del saludo, tras la experiencia de estos años, se podrían sustituir por otros gestos más apropiados.
c) De todos modos, será necesario que en el momento de darse la paz se eviten algunos abusos tales como:
- La introducción de un “canto para la paz”, inexistente en el Rito romano.[9]
- Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz.
- El que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles.
- Que en algunas circunstancias, como la solemnidad de Pascua o de Navidad, o durante las celebraciones rituales, como el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación, el Matrimonio, las sagradas Ordenes, las Profesiones religiosas o las Exequias, el darse la paz sea ocasión para felicitar o expresar condolencias entre los presentes.[10]
d) Se invita igualmente a todas la Conferencias de los Obispos a preparar catequesis litúrgicas sobre el significado del rito de la paz en la liturgia romana y sobre su correcto desarrollo en la celebración de la Santa Misa. A este propósito, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acompaña la presente Carta circular con algunas pistas orientativas.
7. La intima relación entre lex orandiy lex credendidebe obviamente extenderse a la lex vivendi. Conseguir hoy un compromiso serio de los católicos de cara a la construcción de un mundo más justo y pacifico implica una comprensión más profunda del significado cristiano de la paz y de su expresión en la celebración litúrgica. Se invita, pues, con insistencia a dar pasos eficaces en tal materia ya que de ello depende la calidad de nuestra participación eucarística y el que nos veamos incluidos entre los que merecen la gracia prometida en las bienaventuranzas a los que trabajan y construyen la paz.[11]
Al finalizar estas consideraciones, se exhorta a los Obispos y, bajo su guía, a los sacerdotes a considerar y profundizar en el significado espiritual del rito de la paz, tanto en la celebración de la Santa Misa como en la propia formación litúrgica y espiritual o en la oportuna catequesis a los fieles. Cristo es nuestra paz,[12] la paz divina, anunciada por los profetas y por los ángeles, y que Él ha traído al mundo con su misterio pascual. Esta paz del Señor Resucitado es invocada, anunciada y difundida en la celebración, también a través de un gesto humano elevado al ámbito sagrado.
El Santo Padre Francisco, el7 de junio de 2014, ha aprobado y confirmado cuanto se contiene en esta Carta circular, preparada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y ha dispuesto su publicación.
En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 8 de junio de 2014, en la solemnidad de Pentecostés.

Antonio Card. Canizares Llovera
Prefecto

Arthur Roche
Arzobispo Secretario

martes, 6 de mayo de 2014

"NECIO QUIEN NO SABE PENETRAR EN EL SECRETO DE LA CRUZ"





Rezad! Rezad! Rezad! Esta es una necesidad manifestada siempre por toda la Iglesia. Es un Llamado del Papa Pío XII en los tiempos del Padre Pío, para formar grupos de oración urgentemente. El Padre Pío, obediente a la invitación del Papa Pío XII a orar comunitariamente, llama a los fieles a rezar juntos. De inmediato se pasó a la acción y los grupos de Oración del Padre Pío comenzaron sus reuniones que a día de hoy siguen realizándose en muchísimas partes del mundo.

En la Diócesis de Getafe tenemos el privilegio de contar con varios grupos de Oración del Padre Pío. Él último en formarse se encuentra en la Parroquia Santa María de la Alegría de Móstoles. Se nos hizo el mismo llamado para formar el grupo de Oración del Padre Pío; se sembró la semilla, la inquietud y la ilusión para canalizar el deseo de unir fuerzas para seguir adelante en nuestra vida de fe siguiendo el ejemplo y la espiritualidad del Padre Pío de Pietrelcina. Sin una orientación cuesta mucho entender el "secreto de la cruz"... (Padre Pío)

Iniciamos nuestras reuniones semanales, bajo la dirección de nuestro Vicario Parroquial. Comenzamos con mucha curiosidad de aprender a amar a Jesús, preparando nuestros corazones para recibir la semilla no de forma individual sino comunitariamente. Muy hermoso compartir cada día la vida que nos transmite la Palabra de Dios, la cual meditamos en cada reunión delante de Jesús Sacramentado, que gozo es descubrir lo que Jesús va queriendo de nosotros y responder con alegría a su voluntad; que bellas las vivencias de Padre Pío, cuando son explicadas por el sacerdote del grupo, que meditamos e interiorizamos llevándolas a nuestras casas para así vivirlas cada día, compartirlas y enseñarlas con nuestro ejemplo a los que nos rodean en nuestro día a día. 

Dentro de la formación y en el crecimiento en la fe es fundamental la caridad, que se manifiesta entre nosotros mismos y hacia los demás: los ancianos, los que más sufren, los que no tienen trabajo, los que necesitan una palabra de aliento... Es una labor primordial en los grupos de oración, así lo estableció Padre Pío para sus grupos.  Rezamos cada día por el Papa y sus intenciones, por nuestro Obispo y por todos los sacerdotes de nuestra Diócesis, en especial pedimos por las necesidades de nuestra Parroquia y por las necesidades personales. 

Escuchamos fragmentos de la biografía y escritos del Padre Pío que nos ayuda más a conocer, amar y aceptar nuestras propias cruces y limitaciones, aceptando y ofreciendo con humildad los designios del Señor. En nuestros encuentros rezamos el Rezo del Santo Rosario a nuestra Santísima Madre la Virgen María y meditamos el Viacrucis, acompañando a Jesús en el camino de la Cruz. Oramos unos por otros y como decía el Padre Pierino, discípulo de Padre Pío y que nos guía con sus enseñanzas y oraciones "Incluso las acciones más comunes pueden volverse extraordinarias si se hacen por amor"
Invitamos a todos los que quieran vivir esta gran experiencia de crecimiento comunitario a acudir a los grupos de oración disponibles en Fuenlabrada y Móstoles. En nuestra parroquia nos reunimos todos los lunes a las 17.30.

Nilda Colmenárez M.

domingo, 18 de agosto de 2013

NUEVO BLOG DE LOS SIERVOS DEL SUFRIMIENTO EN ESPAÑA

Muy queridos amigos de "Sí, en la Iglesia"

En 1887, en Pietrelcina, nació Francisco Forgione, conocido como el Padre Pío de Pietrelcina. Durante su infancia fue un niño muy sensible y muy espiritual, tenía siempre en su vida como prioridad a Dios. Sus biografías nos relatan que ya desde los cinco años tuvo apariciones del Señor, de la Virgen y del mismo satanás. Él entendió, desde los pocos años de vida, el amor que el mismo Señor le tenía a él y a toda la humanidad. A los pocos años de entrar en el convento capuchino, recibe varías visitas de Satanás que le quería hacer  ver la inutilidad de entregar la vida a Jesucristo  El resistió a las tentaciones gracias a la oración, al Rosario y a la Eucaristía. Durante toda su vida se ha distinguido por ser un hombre de mucha oración y de mucha devoción a la Virgen María, rezaba con mucha frecuenta el rezo del Santo Rosario. 

Fue ordenado sacerdote en el año 1910 y desde este momento comenzó a tener grandes fiebres que en ocasiones le imposibilitaba ejercer su ministerio. Eran fiebres muy grandes que se pasaba días de reposo en la cama. En algunas ocasiones tuvo que salir del convento para recuperarse en su pueblo natal de Pietrelcina. 

El 20 de septiembre de 1918 recibe una gracia del Señor. Estando en la contemplación del crucificado y meditando su pasión, en el coro del convento, recibe los estigmas de nuestro Señor, en las manos, en los pies y en el costado, siendo así el primer sacerdote estigmatizado. En el proceso de canonización aparece recogido que existía otro estigma muy poco conocido por los que le rodeaban, era el estigma que se encontraba en el hombro, este era debido a la cruz de la humanidad, que el Señor le había concedido la gracia de llevar. En una carta que escribe a su director espiritual los describe así: "En medio de las manos apareció una mancha roja, del tamaño de un centavo, acompañada de un intenso dolor. También debajo de los pies siento dolor". Estos estigmas desapareceran antes de su muerte como el mismo Cristo le había prometido. Esto realmente fué una humillación para el Padre Pío ya que muchos, debido a este hecho, dudaron de que fueran reales estos estigmas. Entre los que dudaron estaban también numerosos eclesiásticos. Consideraban que la fuente de estas heridas era él mismo debido a sus problemas psicológicos.   

El día 20 de septiembre de 1968 el Padre Pío cumplía 50 años de su estigmatización. A los dos días de celebrar este acontecimiento, rezando al Señor y pronunciando las palabras ¡Jesús! ¡María!, el padre Pío cierra los ojos a este mundo para abrirlos a la vida eterna. Esto fue el día 22 de septiembre de 1968. 

Su Santidad Juan Pablo II, que conoció al Padre Pío y habló con él en alguna ocasión, le beatificó el día 2 de mayo de 1999 en la plaza de San Pedro. El 16 de junio del 2002 fue declarado Santo también en presencia de S.S. Juan Pablo II.
Hoy su cuerpo se encuentra expuesto a la veneración de los fieles desde el día 1 de junio de 2013 en San Giovanni Rotondo donde numerosos fieles acuden a pedir su intercesión y a aprender a vivir su vida cristiana desde el ejemplo de su espiritualidad. 
En una de las visitas a S. Giovanni Rotondo, el Padre Pierino  Galeone, sacerdote diocesano, recibe la encomienda del Padre Pío de fundar una institución que tuviera su propia espiritualidad, la cruz, el sufrimiento, la Eucaristía y la oración. Conoció al Padre Pío debido a una visita que tuvo para obtener la curación de una enfermedad (Cf. Blog) Surge por tanto, inspirado por el Padre Pío, la familia Espiritual de los Siervos del Sufrimiento.Esta familia comenzó a dar sus pasos con la consagración de la actual Madre del Instituto Georgina Tocci el día 16 de julio de 1957 junto al Padre Pío.
Para dar a conocer la espiritualidad del Instituto Secular "Servi della Sofferenza" (Siervos del Sufrimiento) hemos creado un blog en Español, ya que la pagina oficial está en Italiano. Aquí podéis conocer y dar a conocer la espiritualidad del Padre Pío, que como decía Juan Pablo II es una espiritualidad de mucha actualidad. Espero que os ayude en vuestra vida de seguimiento a Jesucristo. Nosotros los cristianos estamos llamados a asumir los sufrimiento de Cristo para luego poder ayudar a nuestros hermanos a llevar la cruz y los sufrimientos de cada día.  
El nuevo blog es:

            www.siervosdelsufrimiento.blogspot.com


sábado, 22 de junio de 2013

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO 
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
Decreto
con el que se añade el nombre de san José 
en las Plegarias eucarísticas II, III y IV del Misal Romano

En el paterno cuidado de Jesús, que San José de Nazaret desempeñó, colocado como cabeza de la Familia del Señor, respondió generosamente a la gracia, cumpliendo la misión recibida en la economía de la salvación y, uniéndose plenamente a los comienzos de los misterios de la salvación humana, se ha convertido en modelo ejemplar de la entrega humilde llevada a la perfección en la vida cristiana, y testimonio de las virtudes corrientes, sencillas y humanas, necesarias para que los hombres sean honestos y verdaderos seguidores de Cristo. Este hombre Justo, que ha cuidado amorosamente de la Madre de Dios y se ha dedicado con alegría a la educación de Jesucristo, se ha convertido en el custodio del tesoro más precioso de Dios Padre, y ha sido constantemente venerado por el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, como protector del cuerpo místico, que es la Iglesia.
En la Iglesia católica, los fieles han manifestado siempre una devoción ininterrumpida hacia San José y han honrado de manera constante y solemne la memoria del castísimo Esposo de la Madre de Dios, Patrono celestial de toda la Iglesia, hasta tal punto que el ya Beato Juan XXIII, durante el Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano II, decretó que se añadiera su nombre en el antiquísimo Canon Romano. El Sumo Pontífice Benedicto XVI ha querido acoger y aprobar benévolamente los piadosos deseos que han llegado desde muchos lugares y que ahora, el Sumo Pontífice Francisco ha confirmado, considerando la plenitud de la comunión de los santos que, habiendo peregrinado un tiempo a nuestro lado, en el mundo, nos conducen a Cristo y nos unen a Él.
Por lo tanto, teniendo en cuenta todo esto, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las facultades concedidas por el Sumo Pontífice Francisco, gustosamente decreta que el nombre de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María, se añada de ahora en adelante en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Bienaventurada Virgen María, como sigue: en la Plegaria eucarística II: «ut cum beáta Dei Genetríce Vírgine María, beáto Ioseph, eius Sponso, cum beátis Apóstolis»; en la Plegaria eucarística III: «cum beatíssima Vírgine, Dei Genetríce, María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, cum beátis Apóstolis»; en la Plegaria eucarística IV: «cum beáta Vírgine, Dei Genetríce, María, cum beáto Ioseph, eius Sponso, cum Apóstolis».
Por lo que se refiere a los textos redactados en lengua latina, se deben utilizar las fórmulas que ahora se declaran típicas. La misma Congregación se ocupará de proveer, a continuación, la traducción en las lenguas occidentales de mayor difusión; la redacción en otras lenguas deberá ser preparada, conforme a las normas del derecho, por la correspondiente Conferencia de Obispos y confirmada por la Sede Apostólica, a través de este Dicasterio.
No obstante cualquier cosa en contrario.
Dado en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el día 1 de mayo del 2013, memoria de San José Obrero.

Antonio, Card. Cañizares Llovera
Prefecto
 + Arturo Roche
Arzobispo Secretario



FÓRMULAS QUE CORRESPONDEN AL NOMBRE DE SAN JOSÉ

Formulae quae ad nomen Sancti Joseph spectant
in Preces eucharisticas II, III et IV Missalis Romani inserendae,
linguis anglica, hispanica, italica, lusitana, gallica, germanica et polonica exaratae
Probatum
Ex aedibus Congregationis de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum, die 1 mensis Maii 2013.

+ Arturus Roche
Archiepiscopus a Secretis

Anglice
In Eucharistic Prayer II:
"that with the Blessed Virgin Mary, Mother of God, with blessed Joseph, her Spouse, with the blessed Apostles...";
In Eucharistic Prayer III:
"with the most Blessed Virgin Mary, Mother of God,
 with blessed Joseph, her Spouse, with your blessed Apostles and glorious Martyrs...";
In Eucharistic Prayer IV:
"with the Blessed Virgin Mary, Mother of God,
 with blessed Joseph, her Spouse, and with your Apostles...".

Hispanice
En la Plegaria eucarística II:
«con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y...»;
En la Plegaria eucarística III:
«con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires...»;
En la Plegaria eucarística IV:
«con María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los santos...».

Italice
Nella Preghiera eucaristica II:
«insieme con la beata Maria, Vergine e Madre di Dio, con san Giuseppe, suo sposo, con gli apostoli...»;
Nella Preghiera eucaristica III:
«con la beata Maria, Vergine e Madre di Dio, con san Giuseppe, suo sposo, con i tuoi santi apostoli....»;
Nella Preghiera eucaristica IV:
«con la beata Maria, Vergine e Madre di Dio, con san Giuseppe, suo sposo, con gli apostoli...».

Lusitane
Na Oração Eucarística II:
"com a Virgem Maria, Mãe de Deus, com São José, seu esposo, os bem-aventurados Apóstolos...";
Na Oração Eucarística III:
"com a Virgem Santa Maria, Mãe de Deus, com São José, seu esposo, os bem-aventurados Apóstolos...";
Na Oração Eucarística IV:
"com a bem-aventurada, Virgem Maria, Mãe de Deus, com São José, seu esposo, os Apóstolos...".

Gallice
Dans la Prière eucharistique II:
« avec la Vierge Marie, la bienheureuse Mère de Dieu, avec saint Joseph, son époux, les Apôtres ... »;
Dans la Prière eucharistique III:« auprès de la Verge Marie, la bienheureuse Mère de Dieu, avec saint Joseph, son époux, les Apôtres ... »;
Dans la Prière eucharistique IV:
« auprès de la Vierge Marie, la bienheureuse Mère de Dieu, auprès de saint Joseph, son époux, des Apôtres ... ».

Germanice
Eucharistisches Hochgebet II:
"mit der seligen Jungfrau und Gottesmutter Maria, dem seligen Joseph, ihrem Bräutigam,mit deinen Aposteln...";
Eucharistisches Hochgebet III:
"mit der allerseligsten Jungfrau und Gottesmutter Maria, mit dem seligen Joseph, ihrem Bräutigam, mit deinen heiligen Aposteln...";
Eucharistisches Hochgebet IV:
"mit der seligen Jungfrau und Gottesmutter Maria, mit dem seligen Joseph, ihrem Bräutigam, mit deinen Aposteln...".

Polonice
II Modlitwa eucharystyczna:
«z Najświętszą Bogurodzicą Dziewicą Maryją, ze świętym Józefem, Jej Oblubieńcem, ze świętymi Apostołami...»;
III Modlitwa eucharystyczna:
«z Najświętszą Dziewicą, Bogurodzicą Maryją, ze świętym Józefem, Jej Oblubieńcem, ze świętymi Apostołami...»;
IV Modlitwa eucharystyczna:
«z Najświętszą Dziewicą, Bogurodzicą Maryją, ze świętym Józefem, Jej Oblubieńcem, z Apostołami...».

jueves, 28 de febrero de 2013

¡Gracias Santo Padre!


Muy queridos hermanos de "Sí, en la Iglesia". Desde este momento la catedra de Pedro entra en sede vacante, el Papa Benedicto XVI renunció a ser Obispo de Roma. Por ello desde este blog le damos gracias por todos los beneficios que nos ha concedido y por su gran magisterio. Pedimos por él para que el Señor le siga bendiciendo y por el nuevo sumo Pontífice que será elegido proximamente en el conclave por el colegio de cardenales.